30 años de Espace, ¿y cuántas historias?
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Treinta años es algo más que una simple historia, es casi una leyenda. A modo de comparación, el Ford T solo se fabricó durante 19 años. Por lo tanto, conviene preguntarse cuáles son las razones que han permitido al Espace dejar una huella única. ¿A qué se debe un éxito así, y durante tanto tiempo?
El automóvil reinventado
Hay quien dice que la imitación es la forma más bella de halago. En este caso, el Renault Espace se erige como uno de los coches más imitados de la historia del automóvil. Todos hemos visto las imitaciones y, en cierto sentido, es bastante comprensible.
El concepto que guió la creación del Renault Espace resultó irresistible desde el principio: un monovolumen adaptable, espacioso y cómodo que se conduce como un coche y no como un autobús. Así nació el «vehículo multiuso». En francés, el término «monovolumen» se ha incorporado incluso de forma permanente al diccionario.
El Renault Espace, gracias a su diseño único, no te obliga a elegir entre ir al trabajo o llevar a tus hijos al colegio, transportar todo un jardín de plantas, llevar a tres niños con sus bicicletas al bosque o irte de vacaciones. ¡Por fin un coche que entiende a gente como yo, que quiere hacer todo eso a la vez!
Junio de 1984, lanzamiento de la primera generación del Espace (1984-91)
Como ocurre con muchos conceptos innovadores, los comienzos fueron difíciles, y eso es quedarse corto. En el primer mes tras el lanzamiento, Renault vendió en total… 9 unidades.
Pero la idea no tardó en cuajar y el Espace 1 alcanzó unas ventas de 191 674 unidades, una cifra nada desdeñable. Los nostálgicos del Espace guardan un recuerdo imborrable de los asientos delanteros giratorios: el asiento del conductor y el del acompañante podían girar 180° para quedar frente a los asientos traseros y así improvisar un pícnic en el interior del habitáculo. Eso sí, solo después de haber aparcado en un lugar seguro, como es lógico…
Un salto de gama con el Renault Espace II (1991-1996)
Ha llegado el Espace de segunda generación, auténtica encarnación de la visión que tenía el fabricante francés de un coche de gama alta destinado al uso diario. Las ventas alcanzaron la increíble cifra de 316 518 unidades.
Mi primer Espace fue un modelo de segunda generación de 1993, de 2,1 l, de color azul mandarina. Es cierto que no era el modelo de gama alta, pero a toda la familia le encantaba. De repente, pasamos de la necesidad de comprar un coche familiar al deseo de comprar un Espace. Tener un Espace era algo realmente único.
Todo parecía estar tan bien pensado. Había muchísimo espacio y la visibilidad era perfecta. Los niños incluso tenían cada uno un asiento «como los mayores». Nunca olvidaré el placer que sentía al conducir y aparcar ese coche.
Además, estaba esa sensación de asombro atemporal que provocaba el hecho de poder quitar los asientos y colocarlos como uno quisiera en cualquier momento.
No fuimos los únicos en valorar todas estas prestaciones. En 1992, se eligió un Espace para transportar la antorcha olímpica. En 1994, el piloto de carreras Alain Prost sustituyó el motor de un Espace por el de un Fórmula 1 en el marco de un experimento que pasó a la historia. Comprueba tú mismo el resultado…
Renault apuesta a lo grande con el Espace III (1996-2002)
Ya firmemente consolidado en el panorama automovilístico, el Espace estaba listo para un cambio radical. Se creó una versión más grande, el Grand Espace, dotada de un maletero más amplio. Esta versión futurista tuvo un gran éxito, con una producción total de 365 200 unidades y 71 200 solo en el año 1999.
La última incorporación: el Espace IV (2002-…)
Este es el segundo Espace que he tenido. El mismo que ahora mismo está aparcado en la entrada de mi garaje mientras escribo estas líneas. Hacía ya un tiempo que me interesaba el Grand Espace. Me gustaba tanto su carácter decididamente innovador que me compré un modelo de 2007, de 2,2 l, en negro dinámico. El techo panorámico de cristal es sin duda la característica que más nos gusta a mi familia y a mí, sobre todo cuando pulso el botón al estilo James Bond para descubrir el cielo y dejar que el aire entre a raudales en el habitáculo.
Siempre a la vanguardia, Renault ha seguido innovando para ofrecernos una cuarta generación del Espace más ecológica que nunca. Reciclable en un 90 %, el Espace IV está fabricado con materiales ultraligeros que permiten reducir su consumo de combustible. Por ejemplo, las puertas y el capó de aluminio pesan 20 kilos menos que si fueran de acero.
En esta versión, el Espace se ha convertido en el coche de las estrellas con motivo del Festival de Cannes, acompañando a las celebridades hasta el borde de la famosa alfombra roja y posando a su lado bajo los destellos de los flashes de los paparazzi.
El Espace está a la altura de su reputación a ojos de mi familia. Lo increíble de un coche lanzado hace treinta años es su versatilidad, que da a sus pasajeros la impresión de que es fruto de un concepto innovador. El habitáculo permite acoger en cualquier momento a un amigo más, otra maleta o doce botellas de un vino que hayamos descubierto durante las vacaciones.
Por lo tanto, no es de extrañar que quienes tienen la suerte de conducir un Espace sean sus defensores más acérrimos. ¡Yo soy la prueba de ello!