Alpine ha vuelto
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Alpine Vision, el prototipo revelación
La presentación del último prototipo de la marca del «A» con flecha en las escarpadas carreteras del sur de Francia no es en absoluto una casualidad. De hecho, las montañas cercanas a Montecarlo y las curvas cerradas de los Alpes han dado nombre e inspirado el estilo del prototipo Alpine Vision.
Alpine Vision incorpora toda la esencia de Alpine en una interpretación contemporánea. Evoca las sensaciones que se experimentan al volante de un coche deportivo con el logotipo de Alpine a través de:
- La emoción que se asocia a la sensación de emoción que proporciona conducir un Alpine
- La agilidad que aportan la ligereza y la elegancia de un diseño que se centra en lo esencial
- La autenticidad de un deportivo que se inscribe en la continuidad de una historia
Un diseño fiel a su historia
Los amantes y entusiastas de Alpine no se equivocarán. Basta con echar un vistazo para descubrir referencias más sutiles al A110 y a otros modelos emblemáticos de Alpine: la silueta baja y estilizada, el capó abombado que alberga dos pares de faros redondos, los flancos ahuecados, los guardabarros traseros marcados, cuyo estrechamiento acompaña a una parte trasera escalonada adornada con luces horizontales.
El Alpine Vision evoca el rendimiento y la fluidez. Tanto en el exterior como en el interior, las estructuras y la tecnología se realzan. Las llantas con acabado diamantado evocan la velocidad y la elegancia. La parte trasera, de líneas marcadas, incorpora tomas de aire en los pilares traseros que favorecen la refrigeración del motor, situado en posición central trasera. Las luces traseras alargadas incorporan una distintiva firma luminosa en forma de «X». El diseño de la luneta trasera respeta la forma emblemática que popularizó el A110 en su momento. Por la agilidad y vivacidad de su comportamiento, el Alpine Vision está especialmente pensado para carreteras sinuosas. Esta característica se refleja incluso en su diseño.
Una cabina que concentra el placer
Nada más abrir la puerta, queda claro de qué va: el estribo de aluminio, en el que figuran los nombres de los diseñadores del prototipo, invita a subir a bordo de una creación única.
Gracias al uso del cuero, las microfibras, el aluminio y el carbono, el habitáculo apuesta por un ambiente contemporáneo. Los elementos de alta tecnología combinan detalles que evocan la competición con otros que hacen referencia al legado de Alpine. Así, el mando de apertura de las puertas, retroiluminado, contrasta con el revestimiento de cuero negro damascado, realzado con pespuntes blancos, que recubre los paneles de las puertas. Los asientos también interpretan este juego de contrastes que crea tensión. De estilo baquet, incorporan un arnés con hebilla de cierre de aluminio cepillado inspirado en la competición. El cuero acolchado que los reviste se combina con un tejido de microfibra sensual y técnico a la vez.
Delante de él, el conductor dispone de un cuadro de instrumentos compuesto por una pantalla TFT (Thin Film Transistor) personalizable, situada bajo una visera de carbono. Los dos pedales, al igual que el reposapiés de aluminio, llevan grabados tres triángulos que evocan las cumbres alpinas. El volante de tres radios, también de aluminio, cuenta con un aro grueso recubierto de cuero negro con costuras. Flanqueado por las levas de cambio, alberga un sugerente botón «Sport». Los principales mandos basculantes están realzados con una retroiluminación en tono «azul Alpine» que también ilumina el centro de las salidas de aire. En el centro, la consola descansa sobre una estructura de aluminio bien visible y revestida de cuero. Etérea, parece flotar en el habitáculo. En su interior, la pantalla táctil multimedia se encuentra junto a un cronómetro circular. Al alcance de la mano, el mando «Start», protegido por un pasador, no resistirá mucho tiempo a la tentación. La explosión de sensaciones es inminente.
¿PRESTACIONES? DE 0 A 100 KM/H EN MENOS DE 4,5 SEGUNDOS
Las líneas del Alpine Vision despiertan el deseo de poseer y conducir un coche con carácter. Al volante, la precisión, la agilidad y el temperamento juguetón del chasis conforman una combinación apasionante. El placer es intenso a cualquier velocidad. Pero hay que contar con los recursos necesarios para que el rendimiento puro pueda expresarse plenamente. En este aspecto, el Alpine Vision no deja lugar a dudas. Con una aceleración de 0 a 100 km/h en menos de 4,5 segundos, la capacidad de aceleración está a la altura de lo esperado y cumple el objetivo fijado para el futuro modelo de serie. El motor turbo de cuatro cilindros entrega su potencia con un sonido evocador. Y como el Alpine Vision apuesta ante todo por la ligereza, cada kW y cada Nm se traducen directamente en sensaciones. Los frenos, potentes y resistentes, van de la mano del placer y el rendimiento.
El prototipo Alpine Vision teje constantemente un vínculo íntimo entre el conductor, su coche y su entorno. De la cercanía directa e intensa entre estos tres elementos surge la esencia del placer Alpine.
¿Carta blanca?
Si bien el azul es el color emblemático de Alpine, el blanco ha marcado muchos momentos felices de su historia. Varios modelos importantes de Alpine han lucido una carrocería blanca. Entre ellos destacan las berlinetas A110 —conocidas como «opción Olímpica»— que lucían una franja azul o roja sobre el blanco de su carrocería. Esta opción, disponible en el año 1968, conmemoraba el triplete del esquiador francés Jean-Claude Killy en los Juegos Olímpicos de Invierno de Grenoble. También estuvo el A110 1300G, presentado en el Salón de París de 1970, y, en competición, el A110 1600S n.º 4, ganador del Rally de San Remo (Italia) en 1971. El blanco, color de las nieves eternas y de las cumbres alpinas, se asocia hoy al prototipo Alpine Vision. Se convierte en símbolo de renacimiento, pureza, ligereza y elegancia.