En los Países Bajos, el coche eléctrico, protagonista de los barrios ecológicos

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El barrio ecológico de Lombok, situado en Utrecht, en los Países Bajos, ilustra cómo el vehículo eléctrico se integra en una reflexión más amplia sobre la ciudad, los hábitos de consumo o las redes de distribución de energía.

La transición hacia la movilidad eléctrica no es solo cosa de los fabricantes de automóviles: implica a las administraciones locales, a las empresas del sector energético y a todas aquellas empresas que diseñan o distribuyen soluciones relacionadas con la recarga, el coche compartido, la circulación o el aparcamiento.

Con tantos actores implicados, resulta difícil avanzar sin un auténtico proceso de construcción conjunta. Por ello, diversos actores públicos y privados de la provincia de Utrecht, en los Países Bajos, han ideado la puesta en marcha de un proyecto de ekomovilidad a escala real. Para ello, han recurrido a socios partidarios de la innovación abierta.

Coche compartido y energías renovables

Gestionado por la startup LomboXnet, el servicio de coche compartido We Drive Solar, implantado en el barrio de Lombok, cuenta con una flota de 150 ZOE que se ponen a disposición de los vecinos en régimen de autoservicio.
Hay numerosas plazas de aparcamiento reservadas para estos vehículos, fácilmente reconocibles por sus puntos de recarga. Aunque estos están conectados a la red eléctrica, también se alimentan de varios miles de paneles solares instalados en los tejados de los edificios vecinos: una energía 100 % renovable.

Convertir el coche en un componente de la red eléctrica

Además de apoyar a We Drive Solar, Renault participa activamente en el desarrollo de nuevas soluciones relacionadas con la energía solar. La startup neerlandesa JEDLIX, en la que Renault tiene una participación del 25 %, ofrece, entre otras cosas, una aplicación capaz de gestionar la recarga de forma inteligente. Por ejemplo, puede activar la recarga cuando la producción de energía renovable está en su punto álgido o cuando la red dispone de capacidad excedentaria. Algunos conductores neerlandeses del ZOE la conocen bien: se llama Renault Z.E. Smart Charge y les ayuda a reducir el coste de la recarga en casa.

La red de recarga es incluso capaz de recurrir a las baterías de los vehículos eléctricos para compensar un posible déficit de suministro. De este modo, el coche se convierte en parte integrante de la red eléctrica, siguiendo una auténtica lógica de «vehicle-to-grid».

Sentar las bases de una red eléctrica inteligente

Utrecht, que cuenta actualmente con 350 000 habitantes y prevé 50 000 más en los próximos diez años, quiere ahora instalar puntos de recarga por toda la ciudad para que esta electricidad procedente de fuentes renovables —y asequible— beneficie al mayor número posible de personas. Renault seguirá colaborando con numerosos socios para impulsar el desarrollo de las redes eléctricas del futuro, especialmente en los Países Bajos, junto a startups como JEDLIX o LomboXnet.