Punto de recarga doméstico: ¿qué solución elegir?

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¿Qué solución elegir para recargar el coche eléctrico en casa? Desde la toma de corriente convencional hasta la wallbox, hoy en día existen varios dispositivos que compiten entre sí, cada uno con sus propias ventajas. A continuación, te lo explicamos.

POR EL Renault Group

La mayoría de los conductores de coches eléctricos recargan su vehículo por la noche, en casa, mediante una toma instalada en su plaza de aparcamiento. La clave está en disponer de un dispositivo capaz de suministrar con total seguridad la potencia necesaria para recargar la batería.

Por supuesto, siempre es posible encontrar una estación de recarga pública por el camino, pero, para hacerlo bien, ¡lo ideal sería poder realizar una recarga completa entre el momento en que llegamos por la noche y el momento en que salimos por la mañana!

La wallbox, estación de recarga de pared

La solución recomendada es una estación de recarga de pared, la «wallbox». Por lo general, cuenta con un cable que solo hay que enchufar a la toma de corriente del vehículo eléctrico. La mayoría de las «wallbox» incorporan una toma de tipo 2, pero también es posible optar por una estación compatible con otros formatos de toma.

La potencia suministrada suele ser el principal criterio de elección: es la que determina la rapidez de la recarga. Los modelos más asequibles (unos cientos de euros) ofrecen una alimentación de 16 A, suficiente para suministrar hasta 3 kW de potencia. Permiten recuperar en un coche como el Renault ZOE el equivalente a 240 km de autonomía en unas 12 horas. Con una wallbox de 7,4 kW alimentada a 32 A, el tiempo necesario se reduce a unas 5 horas, ¡lo que supone menos de la mitad!

Una wallbox no es solo un simple cargador: se trata de un dispositivo electrónico diseñado tanto para garantizar la seguridad como para optimizar la recarga de un coche eléctrico. Dispone de opciones de programación para aprovechar al máximo las franjas horarias con tarifa reducida (horas valle). Algunas también incorporan funciones de comunicación que permiten ajustar la potencia de carga en función de las instrucciones enviadas por el vehículo o el contador eléctrico: es lo que se conoce como «recarga inteligente».

Instalar una estación de recarga en casa

La instalación de una wallbox debe llevarla a cabo un profesional autorizado, tanto si la vivienda dispone de alimentación monofásica como trifásica. De hecho, implica la instalación de un circuito eléctrico específico, dotado de un cable de sección suficiente y de un interruptor diferencial dedicado. La instalación puede requerir algunas obras, ya que es necesario tender una línea desde el cuadro eléctrico hasta el lugar elegido para la estación de recarga. También puede ser necesario cambiar la contratación eléctrica a una tarifa con mayor potencia. Para los particulares que no dispongan de una plaza de aparcamiento cerrada, como un garaje, existen wallbox diseñadas para su instalación en el exterior.

La instalación de un punto de recarga para un coche eléctrico conlleva un coste, relacionado tanto con el precio de compra del wallbox como con su instalación. Si bien la mayoría de los países europeos ofrecen incentivos fiscales para ayudar a los particulares a adquirir un coche eléctrico, Francia e Inglaterra añaden una subvención destinada específicamente a la instalación de un punto de recarga.

La toma de corriente reforzada

Para un uso moderado, se puede considerar la posibilidad de prescindir de la estación de recarga y utilizar en su lugar una toma de corriente reforzada.
Sus contactos internos están reforzados para permitir el paso de una intensidad máxima de 16 A y la recarga de un Renault ZOE en unas doce horas. La toma también cuenta con un gancho en el que el usuario puede colgar el cable de recarga sin riesgo de dañar la toma ni sus fijaciones.

Siempre es necesaria una conexión específica al cuadro eléctrico, pero en este caso la recarga se realiza mediante un cable de sección estándar (2,5 mm²), protegido en todo momento por un interruptor diferencial específico. De este modo, la recarga se lleva a cabo de forma segura, aunque resulta menos rápida que con una wallbox.
En este contexto, se prescinde de la toma de tipo 2, habitualmente asociada a las estaciones de recarga para coches eléctricos, en favor de un cable de alimentación de red con toma de tierra, que suele ir provisto de una caja de control. Renault, por ejemplo, suministra con su ZOE un cable adaptado, el Flexi Charger.

Como solución provisional, la toma de corriente doméstica

Para recuperar unos cuantos kilómetros de autonomía durante una parada en la que no haya una estación de recarga específica, el adaptador de red también permite conectarse a una toma de corriente doméstica convencional; sin embargo, al no disponer de una línea dedicada, la intensidad está limitada a 10 A en el mejor de los casos.

Es muy práctico para un vehículo ligero como el Renault Twizy, que se recarga en poco más de tres horas mediante una toma de corriente convencional, pero resulta insuficiente para un coche como el ZOE, para el que se necesitarían más de veinte horas.
Por lo tanto, la toma doméstica se utiliza principalmente en caso de emergencia para una recarga complementaria. Por eso, la mayoría de los particulares optan por instalarse una estación de recarga rápida.

En cualquier caso, el coste de recargar un coche eléctrico en casa depende, lógicamente, de la potencia consumida. Además de la instalación doméstica, existen muchas otras posibilidades de recarga.

Derechos de autor: Yannick BROSSARD

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