Circulación alterna, circulación diferenciada, zonas de bajas emisiones: cómo orientarse
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«Circulación diferenciada», «restricción vehicular», «road space rationing», «restrizioni alla circolazione delle auto», «low emission zone»: en toda Europa, las grandes ciudades las están poniendo en marcha. ¿Cómo funcionan? ¿A qué vehículos afectan?
En primer lugar, algunas definiciones: las autoridades suelen establecer la circulación diferenciada de forma temporal en caso de picos de contaminación, con el fin de intentar mitigar el impacto sobre la salud de estos episodios. Las zonas de bajas emisiones (ZBE), o «low emission zone» (LEZ), son áreas en las que está prohibida de forma permanente la circulación de los vehículos más contaminantes.
¿La circulación alterna y la circulación diferenciada son lo mismo?
La circulación alterna es el sistema que se utilizaba antes de la implantación de la circulación diferenciada. El principio era sencillo: en una zona definida por las autoridades (barrio, centro de la ciudad, área metropolitana completa…) y en determinados horarios, los vehículos matriculados con un número par podían circular los días pares, y los matriculados con un número impar, los días impares. De este modo se limitaba la circulación. La primera ciudad europea en utilizar este sistema fue Atenas, a principios de la década de 1980. A ella le siguieron algunas ciudades italianas y, posteriormente, varias capitales europeas. En Francia, París utilizó este sistema por primera vez en 1997. Desde entonces, ha sido sustituido tanto en Francia como en el resto de Europa por otro: la circulación diferenciada.
¿En qué consisten exactamente la circulación diferenciada y las zonas de bajas emisiones?
El principio consiste en prohibir el acceso a una ciudad —o a una parte de ella— a los vehículos más contaminantes: aquellos que no cumplen determinadas normas de emisiones o de equipamiento. El funcionamiento de la circulación diferenciada y de las zonas de bajas emisiones, que han sustituido a la circulación alterna, es sencillo. Se basa en una clasificación mediante pegatinas. Aunque en un principio tenían carácter local, estas etiquetas tienen ahora cada vez más alcance nacional. En Francia, por ejemplo, se trata de la etiqueta «Crit’Air»; en Dinamarca, del «ecosticker»; en Alemania, de la etiqueta medioambiental; y en España, del «distintivo ambiental», etc.
En cada país, la etiqueta del vehículo se corresponde con el nivel de contaminantes atmosféricos que emite, niveles que a su vez se clasifican según normas europeas. La categoría se determina en función de la información que figura en el permiso de circulación. Por ejemplo, en Francia hay seis categorías Crit’Air: los coches eléctricos tienen una etiqueta 0, y los fabricados antes de 1997, una etiqueta 6. Para saber a qué categoría pertenece el vehículo y obtener el certificado —que debe pegarse en el parabrisas—, hay que dirigirse a las autoridades públicas. En Francia, el trámite se realiza en línea (www.certificat-air.gouv.fr) y la etiqueta cuesta 3,62 euros. La clasificación es válida durante toda la vida útil del vehículo.
Otros países o ciudades han optado por un control sin pegatina, mediante el registro y la identificación de las matrículas por cámara. Es el caso, por ejemplo, de varias ciudades italianas o de Bruselas, en Bélgica.
La circulación diferenciada y las zonas de bajas emisiones en Europa
Mediante las restricciones de circulación y las zonas de bajas emisiones (o «low emission zones»), las grandes ciudades europeas pretenden proteger la salud de sus habitantes. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la contaminación del aire exterior sería responsable de 4,2 millones de muertes prematuras al año en todo el mundo. Con la circulación diferenciada, en Europa, las ciudades pretenden cumplir los límites máximos de emisiones contaminantes recomendados por la Organización Mundial de la Salud y autorizados por la Unión Europea (UE).
En el caso del dióxido de nitrógeno, el umbral máximo autorizado es de 40 microgramos por metro cúbico (µg/m³). Aunque existen grandes disparidades entre las cifras registradas, dependiendo de las estaciones de medición, los niveles suelen ser, de media, superiores en grandes ciudades como Londres, Madrid y París. De hecho, en octubre de 2019, el Tribunal de Justicia de la UE condenó a Francia por sus «superaciones notables y persistentes» de los niveles límite de contaminación por dióxido de nitrógeno. Por su parte, en Alemania, desde febrero de 2018, el Tribunal Administrativo Federal insta a los ayuntamientos a que consideren la posibilidad de restringir la circulación de vehículos para cumplir los límites de emisión establecidos por la UE. Por ello, la ciudad de Hamburgo ha comenzado a prohibir la circulación de los vehículos diésel más antiguos en dos tramos de calle muy transitados de la ciudad.
¿Cómo funciona la circulación diferenciada?
Aunque las clasificaciones mediante etiquetas, como Crit’Air, son nacionales, es a nivel local donde se determina generalmente qué categorías de vehículos pueden circular o no, en función de la situación de cada ciudad (geográfica, social, económica y de tráfico). Durante ciertos picos de contaminación, los vehículos considerados demasiado contaminantes serán, por ejemplo, aquellos provistos de las etiquetas 3, 4, 5 y 6. En otros casos, solo se prohibirá la circulación de los de las etiquetas 5 y 6. El nivel de prohibición es, por tanto, modulable según las ciudades, en función de la gravedad y la duración del episodio de contaminación. Incluso puede variar durante un pico. Por ejemplo, en el sureste de Francia, en Lyon, en caso de circulación alterna, tras cuatro días de pico de contaminación, solo pueden circular los vehículos con las etiquetas Crit’Air 0, 1, 2 o 3, pero las condiciones son menos restrictivas durante los primeros días del pico. En el sur de Francia, en Marsella, donde se implantó por primera vez la circulación alterna o diferenciada en junio de 2019, solo los vehículos con la etiqueta Crit’Air de categoría 1, 2 o 3 podían circular por el centro de la ciudad de 6:00 a 20:00 horas.
Días y horarios de la circulación diferenciada (¿dónde informarse?)
Será fácil conocer los horarios y las medidas de tráfico diferenciado: los medios de comunicación los difunden ampliamente. En Francia, se puede consultar el seguimiento de las medidas durante los picos de contaminación en http://www2.prevair.org/. Algunas aplicaciones de GPS, como Waze, también informan a sus usuarios. Por lo general, las autoridades que establecen la circulación diferenciada deben comunicar la medida a más tardar a las 19:00 h del día anterior a su entrada en vigor. Para conocer las restricciones de circulación en Europa, también existe una aplicación gratuita: Green Zone. Esta genera un mapa en el que se indican las zonas, los días y los horarios de las restricciones en función de las características de tu vehículo. Y para informarte sobre las restricciones permanentes, la página web de referencia es https://urbanaccessregulations.eu/.
Restricciones de circulación y vehículos eléctricos
Tanto en Francia como en el resto de Europa, el único tipo de vehículo que te garantiza poder circular en caso de tráfico alternativo o diferenciado, independientemente de la gravedad del pico de contaminación, es el coche eléctrico. Este cuenta con una etiqueta Crit’Air 0. Estos automóviles son también los únicos que siempre son admitidos en las zonas de bajas emisiones, áreas en las que la circulación de los vehículos más contaminantes está prohibida de forma permanente. Por lo general, se trata de barrios con restricciones de los municipios, pero París y Londres se han comprometido a poner fin, en todo su territorio, a la circulación de todos los vehículos de combustión fósil (gasolina y diésel) de aquí a 2030.
Circulación diferenciada y uso compartido del coche
Hasta entonces, si tu coche contamina demasiado como para circular en un día de tráfico diferenciado, plantéate compartir el coche. En general, el decreto por el que se establece la circulación diferenciada prevé que los vehículos que practiquen el uso compartido del coche y que tengan al menos tres pasajeros a bordo se beneficien de una autorización excepcional para circular, independientemente de su etiqueta. Así pues, el próximo pico de contaminación podría ser una oportunidad para hacer nuevos amigos… ¡o para cambiar de vehículo por un modelo menos contaminante!
