¿Cómo funciona la recarga por inducción?
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Con la recarga por inducción, ya no es necesario conectar el coche con un cable: basta con aparcar sobre un dispositivo específico para que la batería se recargue de forma inalámbrica. ¿Cómo funciona esta tecnología y cuáles son sus perspectivas en el sector del automóvil?
Descubierta ya en la primera mitad del siglo XIX, la transmisión de electricidad por inducción ha dado lugar a numerosas aplicaciones prácticas en el ámbito de consumo, desde implantes médicos hasta cargadores de cepillos de dientes eléctricos, pasando por los smartphones. A bordo del Nuevo ZOE, por ejemplo, hay un cargador por inducción que permite recargar de forma inalámbrica un teléfono compatible.
¿Qué es la recarga inalámbrica por inducción?
La recarga inalámbrica se basa en el principio de la inducción electromagnética. Al hacer circular una corriente eléctrica a través de una bobina (un devanado de hilo), se crea un campo magnético cuya acción provoca la aparición de una nueva corriente eléctrica en una segunda bobina situada a cierta distancia.
De este modo, se puede transferir electricidad de un dispositivo a otro sin contacto físico. No obstante, las aplicaciones habituales de la recarga por inducción requieren que el cargador y el receptor se encuentren muy cerca el uno del otro. Por eso, a veces se habla de sistemas de recarga de «campo cercano».

La recarga por inducción y el coche eléctrico
En el mundo de los vehículos eléctricos, la recarga por inducción permite plantearse la posibilidad de contar con coches capaces de recargarse sin enchufe ni cable específico. En un escenario de recarga estática, el suministro eléctrico sigue procediendo de la estación de recarga o de la Wallbox, pero la corriente eléctrica se transmite de forma inalámbrica al coche a través de una placa de recarga sobre la que basta con aparcar.
No hace falta dar la vuelta al vehículo para conectar el cable o pasar la tarjeta en el terminal: la recarga se inicia automáticamente en cuanto las bobinas emisoras y receptoras quedan situadas una frente a otra.
¿Qué futuro le espera a la recarga por inducción?
Sin embargo, el verdadero futuro de la recarga inalámbrica no se decide en casa, sino en la carretera, gracias a la recarga por inducción dinámica.
¿En qué consiste? En lugar de limitarse a las zonas de aparcamiento, las bobinas de recarga están integradas directamente en la carretera. El coche eléctrico que pasa por allí capta su campo magnético y lo convierte en electricidad, lo que le permite recargarse mientras circula y retrasa así la necesidad de detenerse en una estación de recarga.
Renault colabora desde 2012 en proyectos de investigación y desarrollo relacionados con las tecnologías de recarga dinámica por inducción. Por ejemplo, el Grupo ha suministrado dos Kangoo Z.E. equipados con una bobina específica para el proyecto de investigación europeo Fabric, lo que ha dado lugar a la creación de una pista de pruebas en Satory, en la región parisina. El reto es considerable: la creación de infraestructuras de recarga dinámica permitiría mejorar significativamente la autonomía de los coches eléctricos sin aumentar la capacidad de sus baterías.
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