Políticas de fomento de la movilidad eléctrica
Publicado el
Impulsadas por una voluntad política cada vez más ambiciosa a escala europea, las medidas a favor de la movilidad eléctrica se multiplican. Para los propietarios de coches eléctricos o híbridos, ya sean particulares o empresas, esto se traduce en numerosas ventajas económicas, como bonificaciones en la compra o exenciones fiscales, pero también en facilidades de uso en el día a día. Estas ayudas, que se revisan periódicamente a medida que el mercado de los vehículos eléctricos va madurando, no están destinadas a durar para siempre… ¡Es hora de aprovecharlas!
Gracias al respaldo de las políticas públicas aplicadas por la mayoría de los veintisiete Estados miembros de la Unión Europea, el mercado de los vehículos eléctricos o híbridos está en pleno auge. Estas políticas de apoyo tienen como objetivo acelerar la renovación del parque automovilístico con vehículos más «ecológicos» que utilicen energías cada vez más libres de carbono. Su objetivo es también impulsar nuevas formas de movilidad (coche compartido, medios de transporte alternativos, etc.). Desde ayudas a la compra hasta la exención de determinados impuestos, pasando por subvenciones para la instalación de puntos de recarga, se está haciendo todo lo posible para animar a los posibles compradores a decantarse por un vehículo eléctrico o híbrido. A continuación, repasamos las medidas más emblemáticas.
Ayudas a la compra cada vez más atractivas
De entre todas las medidas de incentivo adoptadas en Europa, las ayudas a la compra son fundamentales, ya que sus efectos se notan de inmediato en el precio de compra de un vehículo. Dependiendo del país, el importe de las distintas bonificaciones concedidas a los compradores de vehículos eléctricos dista mucho de ser insignificante.
En Francia, los conductores que deseen comprar un vehículo con unas emisiones inferiores a 20 g de CO₂/km pueden beneficiarse de una bonificación de hasta 7 000 euros (dependiendo del precio de compra del vehículo). Por su parte, los propietarios que se deshagan de su coche antiguo para adquirir un vehículo eléctrico o híbrido enchufable, ya sea nuevo o de segunda mano, pueden beneficiarse de la prima de conversión, cuyo importe puede ascender hasta los 5 000 euros.
En el Reino Unido, el Gobierno aprobó en 2020 la subvención «PiCG» (Plug-in Car Grant), que en marzo de 2021 ascendía a 2 500 libras (unos 2 900 euros). Con estas medidas incentivadoras, el Reino Unido pretende dotarse de los medios necesarios para alcanzar el objetivo de prohibir la venta de vehículos nuevos con motor de combustión a partir de 2030.
En Alemania, los responsables políticos y los principales actores de la industria del automóvil han acordado una prima del fabricante que puede alcanzar los 3.000 euros y sin la cual el comprador potencial no tendría derecho a la ayuda estatal, que, por su parte, asciende a un máximo de 6.000 euros.
Por supuesto, estas medidas de fomento a escala nacional pueden complementarse con iniciativas locales, a nivel de ciudades o regiones.

Exención de las tasas del certificado de matriculación y exención del impuesto sobre los vehículos de empresa
Conducir un vehículo eléctrico resulta rentable tanto para los particulares como para las empresas. Además de las ayudas a la compra, que también se aplican a los vehículos de empresa, la mayoría de los países europeos se han comprometido a ofrecer exenciones fiscales. Y estas exenciones distan mucho de ser insignificantes.
En lo que respecta al documento oficial de matriculación del vehículo, los propietarios de vehículos eléctricos están exentos de su pago en muchos países. En Francia, dependiendo de la región, un coche eléctrico se beneficia de una exención casi total de los costes relacionados con la expedición del certificado de matriculación (la «carte grise» en Francia).
En Grecia, gracias a la reciente iniciativa «E-Moving» del Gobierno para estructurar el mercado de las nuevas formas de movilidad, las empresas se benefician de reducciones fiscales más ventajosas y de medidas específicas para las flotas de vehículos y los taxis eléctricos. En Francia, las empresas también se encuentran en una situación favorable, ya que sigue vigente la exención del TVS (impuesto sobre los vehículos de empresa) para los vehículos eléctricos de empresa. Por su parte, en el Reino Unido, la tributación de las prestaciones en especie (benefits in kind) se ha reducido al 1 % del valor del vehículo eléctrico en abril de 2021 para las empresas que opten por este tipo de compra.
Exención del pago del impuesto de circulación
En lo que respecta a las exenciones fiscales, los propietarios de vehículos eléctricos también están exentos del pago del impuesto de circulación anual en muchos países, como el Reino Unido, Grecia o Hungría. Las condiciones de esta exención dependen, evidentemente, de cada país. En Alemania, la exención tiene una duración de diez años. En Suecia, el impuesto se calcula en función de las emisiones de CO₂, sin límite de tiempo. En Italia, la exención se decide a nivel regional: Lombardía o Piamonte eximen de por vida a los vehículos eléctricos del pago de este impuesto.
En España, han sido las ciudades más grandes del país las que han tomado la iniciativa: Madrid, Barcelona y Valencia reducen en casi un 75 % el importe del impuesto anual de circulación para los vehículos eléctricos. En Bilbao, esta reducción alcanza el 95 %.
Sin límites para los vehículos eléctricos
No es casualidad que las grandes metrópolis busquen promover una movilidad más sostenible. Una cifra que lo demuestra: más de dos tercios de la humanidad vivirán en ciudades de aquí a 2050. La política de movilidad eléctrica urbana es, por tanto, un reto fundamental. Prueba de ello son las medidas de limitación, restricción e incluso prohibición de circulación de los coches con motor de combustión en numerosas grandes ciudades europeas. Así, en Londres, definida como zona de emisiones muy bajas, los coches diésel matriculados antes de 2015 (2006 en el caso de los de gasolina) deben pagar un recargo de unas 12,5 libras al día (algo más de 14 euros). Esta medida también se aplica a los camiones y autocares, que deben abonar una cantidad de 100 libras al día (unos 115 euros).
Por otra parte, Berlín fue una de las primeras ciudades en implantar, en 2008, un sistema de etiquetas que distingue entre los distintos vehículos y su derecho o no a circular en función de las normas sobre emisiones de gases contaminantes. Este tipo de medida se ha generalizado ampliamente desde entonces y afecta actualmente a varios cientos de zonas de restricciones permanentes denominadas «ZFE» (zonas de bajas emisiones) en Europa. Las ciudades del norte de Europa, pioneras en movilidad sostenible, como Oslo, Copenhague o Ámsterdam, endurecen continuamente la legislación relativa a los vehículos de combustión.
Se pueden adoptar medidas más puntuales en caso de picos de contaminación, como ocurre en la mayoría de las grandes ciudades europeas, como París, Budapest o Lisboa.
Un régimen de circulación privilegiado
En Europa, las autoridades públicas facilitan la circulación de los coches eléctricos o híbridos: aparcamientos gratuitos, acceso privilegiado a determinados barrios o vías, etc. En Noruega, por ejemplo, un vehículo eléctrico tiene derecho a circular por los carriles bus. Los aparcamientos municipales son gratuitos, al igual que los peajes urbanos, para los coches eléctricos. En Alemania existen ventajas similares. En España, el Reino Unido o los Países Bajos, es la red de autopistas la que reserva a los usuarios de vehículos eléctricos o híbridos algunas sorpresas agradables: carriles de circulación exclusivos para ellos.
Evidentemente, para que todas estas facilidades de circulación animen realmente a los usuarios a pasarse a los vehículos eléctricos, deben ir acompañadas de un acceso lo más amplio posible a las infraestructuras de recarga. Por eso se están multiplicando las ayudas para la instalación y el despliegue de puntos de recarga. Gracias a la magnitud de las inversiones realizadas, ya hay 200 000 puntos de recarga disponibles en el espacio público en Europa (sin contar los puntos de recarga domésticos, los aparcamientos privados, etc.). En 2020, se contabilizaban 43 700 puntos de recarga en los Países Bajos, 33 000 en Alemania, cerca de 30 000 en Francia y cerca de 25 000 en el Reino Unido. En muchos países se han fijado incluso plazos a corto plazo, como en Francia con la iniciativa «Objetivo 100 000 puntos de recarga». Los puntos de recarga rápida de alta potencia (50 kilovatios o más) representan hoy en día entre el 10 % y el 15 % del parque europeo.
Potenciales compradores de coches eléctricos o híbridos, ya lo habrán comprendido: las autoridades públicas están totalmente comprometidas con vosotros, ¡y este es, más que nunca, un momento propicio para dar el paso!
Derechos de autor: Teamroad Studio, Jean-Brice LEMAL, ADDITIVE MAGROUND