¿Es la movilidad sostenible el futuro del transporte urbano?

Publicado el

Patines eléctricos y bicicletas eléctricas, motos y coches de uso compartido… Las nuevas formas de desplazamiento se multiplican y constituyen otras tantas alternativas al coche particular. Nos centramos en estas nuevas formas de movilidad sostenible.

En las principales vías con atascos, o incluso saturadas, son muchos los que optan por alternativas al coche particular. Al ser más rápidas y más limpias, estas alternativas suelen denominarse «movilidad sostenible».

¿Qué es la movilidad sostenible?

Después del coche particular y el transporte público, la movilidad sostenible es el tercer medio de transporte preferido para los desplazamientos cotidianos. Forman parte de ella todos los medios de desplazamiento que no requieren más energía que la proporcionada por el esfuerzo físico (bicicleta, a pie, patines, etc.), también denominada «movilidad activa».
Sin embargo, su definición puede ampliarse a todos los medios de transporte respetuosos con el medio ambiente, como, por ejemplo,la electromovilidad, de la que forma parte el coche eléctrico. En pleno desarrollo, especialmente en el entorno urbano, la movilidad sostenible presenta numerosas ventajas: ahorro de tiempo, a menudo de dinero y, evidentemente, reducción de la huella ecológica global.

Con el objetivo de reducir las emisiones contaminantes, pero también para descongestionar las principales vías de tráfico, numerosas ciudades y entidades locales fomentan estos nuevos medios de transporte. Por ejemplo, la ciudad de Ámsterdam (Países Bajos) ha construido 400 kilómetros de carriles bici y 4.000 puntos de recarga.

En términos generales, la movilidad activa se inscribe en el marco de la transición ecológica, con una tendencia clara: menos coches particulares de combustión, más vehículos eléctricos, más servicios de coche compartido y más medios de transporte limpios.

Los nuevos medios de transporte de la movilidad sostenible

Para realizar un trayecto relativamente corto, sobre todo en la ciudad, han surgido recientemente numerosos medios de transporte innovadores. Como era de esperar, la mayoría de ellos se benefician de las tecnologías aplicadas a los vehículos eléctricos. Al no generar emisiones contaminantes, estos nuevos medios de transporte de movilidad sostenible se están extendiendo cada vez más en las grandes aglomeraciones urbanas.

Por supuesto, podemos mencionar los patinetes eléctricos, ya sean de uso personal o de alquiler. Con una velocidad máxima de 30 km/h, se han hecho un hueco rápidamente en las calles, donde conviven con las bicicletas y los scooters eléctricos, que ya están disponibles en régimen de autoservicio en varias capitales europeas. Por su parte, los coches eléctricos de uso compartido forman ya parte integrante del paisaje urbano.
Menos rápidos, pero igual de respetuosos con el medio ambiente, los segways, las ruedas giratorias y otros hoverboards completan el ecosistema de la movilidad sostenible. En las aceras, además de ir a pie, siempre se puede optar por los patines, el monopatín o el patinete (sin motor).

La movilidad sostenible en Europa

Existen grandes diferencias entre los distintos países del Viejo Continente. Así, el uso de la bicicleta está más o menos extendido. En Copenhague (Dinamarca), alrededor del 35 % de los habitantes utiliza este medio de transporte para sus desplazamientos diarios. La tendencia es similar en Ámsterdam (Países Bajos), donde el porcentaje alcanza el 32 %. En cambio, en Roma o Madrid, la bicicleta aún no parece haberse convertido en una costumbre.

La bicicleta eléctrica también está en pleno auge, impulsada sobre todo por políticas públicas favorables. Al igual que Londres o París, Ginebra ha concedido puntualmente una subvención para la compra de una bicicleta, mientras que un plan a favor de la movilidad sostenible prevé la construcción de numerosos carriles bici.

Aunque el uso de la bicicleta no está muy extendido allí, Madrid no se queda atrás en lo que respecta a las nuevas formas de movilidad urbana. De hecho, es una de las ciudades europeas líderes en el carsharing eléctrico, con 1.600 coches en servicio, de los cuales 500 son Renault ZOE. En general, este fenómeno está en auge en el continente. Desde París hasta Estocolmo, unos 7.000 vehículos eléctricos del Renault Group, líder del sector, ya estaban disponibles en servicios de coche compartido en Europa durante el primer semestre de 2019.

Las ventas de vehículos eléctricos particulares también están aumentando. En particular en Oslo (Noruega), donde uno de cada cinco coches es limpio y donde la cuota de los vehículos eléctricos ya alcanzaba el 36 % de las ventas de vehículos nuevos en 2016.

Aunque son una novedad, los patinetes eléctricos ya han conquistado Europa. Berlín, Atenas, Bruselas, Lisboa… Los habitantes de numerosas capitales y grandes ciudades se han dejado seducir por ellos. París es un caso especialmente notable: en 2019, había 15 000 patinetes en circulación en la capital francesa. Y el fenómeno no parece que vaya a detenerse pronto.