El coche conectado, ya es una realidad
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¿Sabías que todos los vehículos nuevos ya están conectados? Los vehículos eléctricos son un buen ejemplo de ello, gracias a su capacidad para recargarse en los lugares adecuados y en el momento oportuno. Más inteligente, más seguro y más fácil de usar, el coche conectado ofrece numerosas ventajas. Y esto es solo el principio, ya que el coche autónomo estará, sin duda, conectado.
PAR RENAULT GROUP
¿Qué es un vehículo conectado?
Un vehículo conectado dispone de una interfaz de tipo 3G/4G para intercambiar información con servidores de datos a través de Internet, con otros vehículos o incluso con la infraestructura. El objetivo del vehículo conectado es aportar mayor seguridad, ahorrar tiempo en los desplazamientos, reducir las emisiones contaminantes, integrar funciones conectadas en los sistemas de infoentretenimiento y, a largo plazo, hacer posible la autonomía total del vehículo.
Conectar el móvil y el coche
Conectar el teléfono al coche se ha convertido en algo habitual. Todo empezó con el Bluetooth® y hoy en día continúa con sistemas como Mirror Link, Apple CarPlay y Android Auto, que reproducen toda o parte de la interfaz del smartphone en la pantalla del sistema de infoentretenimiento del vehículo. Pero el chip 3G/4G, ahora obligatorio en los coches nuevos, también permite controlar ciertas funciones a distancia desde el smartphone, o incluso enviar al GPS un destino seleccionado en casa a través de Google Maps.
Renault CONNECT
En Renault, las funciones de conectividad se agrupan bajo la denominación Renault CONNECT: entre ellas se incluyen prestaciones como el servicio de información de tráfico TomTom en tiempo real, el asistente de conducción Coyote, Apple CarPlay y Android Auto, o la aplicación móvil MY Renault.
Las ventajas del vehículo conectado
Un vehículo conectado es, ante todo, un vehículo más seguro. En caso de accidente, la función eCall se pondrá en contacto automáticamente con los servicios de emergencia, indicando su posición. El vehículo conectado es capaz de avisar de un peligro (carretera resbaladiza, atascos) antes de que nos encontremos con él. También es capaz de calcular la ruta evitando en la medida de lo posible los atascos, lo que permite ahorrar tiempo y reducir la contaminación.
El vehículo conectado también es capaz de analizar su entorno y adaptarse a él. Aprovecha su conectividad para optimizar el rendimiento de sus sistemas de asistencia a la conducción, pero también puede utilizarla para crear un «horizonte electrónico», es decir, un mapa conectado que recoge los límites de velocidad, el perfil de la carretera y la curvatura de las curvas. En definitiva, el vehículo conectado es más seguro y más cómodo de conducir.
¿Qué futuro le espera al vehículo conectado?
¡El vehículo conectado no ha hecho más que empezar! Ya es capaz de actualizar el software de algunas unidades de control para añadir nuevas funcionalidades sin necesidad de acudir al taller, y esta función seguirá ampliándose en el futuro. También podrá comunicarse con la infraestructura viaria (semáforos, sensores meteorológicos, peajes…) para advertir de peligros o facilitar la conducción. Podemos imaginar, por ejemplo, un sistema que indique en el salpicadero la velocidad a la que hay que circular para pasar toda una serie de semáforos en verde (lo que se conoce como «onda verde»).
También se comunicará con otros vehículos. Por ejemplo, si el vehículo que va delante de ti activa su control electrónico de estabilidad al pasar por una placa de hielo, se te informará de ello varios cientos de metros antes.
Vehículo conectado y vehículo autónomo
El vehículo autónomo podrá cooperar con otros vehículos, informándoles de sus intenciones de conducción (por ejemplo, en caso de un cambio de carril). Y es que conducir es comunicarse (con los demás usuarios de la vía pública) e informarse (interpretar la señalización, evitar atascos y accidentes…). Todas estas cosas las hacemos de forma natural. Pero, para complementar los datos recopilados por sus sensores, el coche autónomo utilizará los datos de la nube para crearse un «horizonte digital». También se comunicará con los demás vehículos para conocer sus intenciones, e incluso con la infraestructura, con el fin de garantizar la máxima seguridad y redundancia.