Los retos del almacenamiento estacionario de energía

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El almacenamiento de energía consiste en crear reservas que luego puedan consumirse según la demanda, sin que sea necesario recurrir a una fuente de producción. En un momento en el que la lucha contra el calentamiento global impulsa a aumentar el uso de fuentes de energía renovables, el almacenamiento de electricidad se perfila como uno de los principales retos de la transición energética.

¿Qué es el almacenamiento estacionario?

El almacenamiento de energía abarca todas las técnicas que permiten crear reservas de energía. Para ello, se puede, por ejemplo, convertir la electricidad en otra forma de energía más fácil de almacenar. El almacenamiento hidráulico consiste, por ejemplo, en transformar la energía eléctrica en energía mecánica bombeando agua y manteniéndola en altura. Una vez liberada en una turbina, esta agua permitirá generar de nuevo electricidad gracias a la acción de la gravedad.

Otra solución consiste en almacenar la energía eléctrica en forma de energía electroquímica mediante la circulación de iones y electrones entre dos electrodos: este es el principio en el que se basa la batería. Aunque en un principio se concibió para aplicaciones móviles (dispositivos de alta tecnología, coches eléctricos), hoy en día se utiliza para proyectos de almacenamiento estacionario de electricidad.

El almacenamiento de energía al servicio de la red eléctrica

El almacenamiento de energía es uno de los elementos clave para la integración de las fuentes renovables intermitentes, como la energía solar o la eólica, en el «mix energético». Permite compensar sus fluctuaciones, a modo de reserva que se llena durante los picos de producción y se vacía durante las fases de menor demanda.

La segunda vida de las baterías de los coches eléctricos

El almacenamiento estacionario constituye una de las principales salidas para la reutilización de las baterías de los coches eléctricos que ya no ofrecen el nivel de rendimiento necesario para alimentar un vehículo. Al entrar en su «segunda vida», cumplen funciones de almacenamiento menos exigentes y con menores requisitos en cuanto a densidad energética y potencia.

Así, en el marco del Programa «Fossil Free Island» de Porto Santo (en el archipiélago de Madeira), dos sistemas de almacenamiento estacionarios utilizan baterías de segunda vida. Estas baterías proceden de vehículos eléctricos de Renault y ya no ofrecen el rendimiento suficiente para su uso en automóviles. Sin embargo, siguen siendo perfectamente funcionales para un uso estacionario. En la actualidad, se encargan de regular la tensión —y, por tanto, de estabilizar la red— y de almacenar la energía intermitente generada por los parques solar y eólico de la isla, que se conserva para satisfacer las necesidades futuras de la isla.

FlexMob’ile, un programa en favor de la transición energética

En Belle-Île-en-Mer, el programa denominado FlexMob’ile, que reúne a las administraciones locales, los operadores de transporte locales y la empresa distribuidora de energía. En este contexto, Renault Group suministrará al principal complejo vacacional de la isla baterías de segunda vida procedentes de sus coches eléctricos. Estas permitirán almacenar el excedente de electricidad generada durante el día por los paneles solares instalados en el edificio, para luego utilizarla en la recarga de los coches eléctricos de libre servicio o en la calefacción de los bungalós de los veraneantes.

Almacenamiento avanzado de energía en baterías

Otros proyectos contemplan el uso de baterías de coches eléctricos para el almacenamiento estacionario a gran escala. Es el caso, por ejemplo, del programa «Advanced Battery Storage» anunciado por Renault a finales de 2018. Este programa prevé la construcción de un sistema capaz de almacenar al menos 60 MWh y de suministrar una potencia de 70 MW. Repartido entre varias instalaciones en Francia y Alemania, constituirá a largo plazo una reserva capaz de cubrir el consumo anual de más de 5 000 hogares. El objetivo es ofrecer a los operadores especializados una herramienta que permita estabilizar la frecuencia de la red eléctrica ante el desequilibrio entre el consumo y la producción de electricidad. Estos sistemas se inscriben, por tanto, en una lógica de gestión inteligente de las redes (smart grid).

Coste del almacenamiento de energía y perspectivas de futuro

La reutilización de las baterías de los coches eléctricos, elemento central de las prácticas dela economía circular, refuerza la competitividad de las energías procedentes de fuentes renovables, ya que reduce las emisiones de CO₂ generadas durante la creación de infraestructuras específicas. El almacenamiento estacionario contribuye así a reforzar el atractivo de la producción de electricidad solar o eólica.
Es complementario a los proyectos «vehicle to grid», que consisten en utilizar las baterías de los coches eléctricos como reserva de energía para la red.

Además, la democratización del almacenamiento de energía contribuye a la aparición de modelos de autoconsumo en los que una vivienda o una comunidad almacena y consume directamente la energía que produce.