Movilidad eléctrica: el ejemplo a seguir de los países nórdicos
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En el norte de Europa, las ventas de coches eléctricos registran crecimientos de dos dígitos y las infraestructuras de recarga no dejan de multiplicarse. ¿Cómo han conseguido Noruega y los países vecinos iniciar tan rápidamente la transición hacia la movilidad eléctrica y hasta dónde llegarán?
Con más de 46 000 vehículos eléctricos en circulación para una población de 5,3 millones de habitantes, Noruega es probablemente el país del mundo con mayor concentración de coches eléctricos. Como llevan motor eléctrico, no los oirás, pero puedes divertirte buscándolos por las calles de Oslo: se reconocen por su matrícula, que empieza por EV o EK.
Noruega marca ahora la pauta para sus vecinos: Dinamarca, Suecia y Finlandia. En conjunto, estos cuatro países registraron más de 55 500 ventas de coches eléctricos solo en el año 2018, ¡un volumen que ha aumentado casi un 70 % con respecto al año anterior! Más allá de las cualidades intrínsecas de un coche eléctrico, ¿qué factores explican estas cifras espectaculares? La Agencia Internacional de la Energía ofrece algunas pistas en un estudio titulado «Nordic EV Outlook 2018».
Una política de incentivos que ha llamado la atención
Para sus autores, la clave de la adopción reside en la acción pública, con la implantación de mecanismos de incentivo atractivos en el marco de las políticas de transición energética.
Si Noruega ha experimentado una adopción tan rápida es porque los conductores de coches eléctricos se benefician de numerosas ayudas económicas, tanto directas como indirectas. Estas ayudas abarcan tanto la compra —con una subvención muy significativa para la adquisición de un coche 100 % eléctrico— como el uso diario del vehículo.
Los usuarios de vehículos eléctricos disfrutan, por ejemplo, de una exención del impuesto de circulación (unos 350 euros al año en Noruega), de tarifas reducidas en las autopistas de peaje y de aparcamiento gratuito en grandes ciudades como Oslo. También disfrutan de pequeñas ventajas prácticas, como la posibilidad de circular por los carriles bus.
4 millones de coches eléctricos de aquí a 2030
Siempre que se mantengan estas condiciones favorables, no existe ningún obstáculo importante para la democratización del coche eléctrico. Se estima que, de aquí a 2030, circularán unos 4 millones de coches eléctricos en los países del norte de Europa.
El aumento del número de coches eléctricos, lejos de desestabilizar la red energética, contribuirá a gestionarla con mayor precisión gracias al almacenamiento de electricidad en sus baterías.
Se estima que, en 2030, el parque automovilístico representará entre el 2 % y el 3 % de la demanda eléctrica de la región, frente a menos del 1 % en la actualidad.