Cómo cuidar tu coche eléctrico en invierno: 5 consejos imprescindibles
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Parabrisas helado, juntas pegadas o batería que se agota rápidamente: el invierno no es nada benévolo con los coches. Por eso es importante cuidarlos bien, tanto por comodidad como por seguridad. Aquí tienes cinco recomendaciones imprescindibles para cuidar tu vehículo eléctrico durante la temporada de frío.
por Renault Group
BUENA PRÁCTICA N.º 1Proteger el coche del frío
Para evitar la molesta tarea de raspar el parabrisas, la desagradable sorpresa de encontrarse con la cerradura congelada o de que la puerta se abra con dificultad, lo ideal sigue siendo guardar el coche, ya sea eléctrico o de combustión, en un garaje. Como esto no siempre es posible, aquí tienes algunos consejos para limitar los daños causados por el frío. Una lona servirá para proteger el parabrisas, pero también los retrovisores y las puertas. A falta de lona, un cartón colocado entre los limpiaparabrisas, el parabrisas y la luneta trasera reducirá la formación de escarcha durante la noche. Se debe evitar el uso de agua caliente para eliminarla, ya que la diferencia de temperatura puede debilitar el parabrisas. Por último, aplicar silicona en spray sobre las juntas —cuya goma se ve sometida a un gran desgaste— evitará que se congelen.
BUENA PRÁCTICA N.º 2Regular bien la calefacción
Calentar a una temperatura demasiado alta y durante demasiado tiempo reduce la autonomía de tu coche eléctrico en un 30 %. El preacondicionamiento permite evitar esos primeros minutos tan incómodos en el frío, que a menudo nos llevan a poner la calefacción al máximo, lo que consume mucha energía. Así, la salida se realiza cómodamente instalado en un habitáculo a la temperatura deseada. Una vez más, es la programación a distancia la que se encarga de ello. De este modo, la calefacción se programa para que se active treinta minutos antes de la salida.
El precalentamiento también sirve para que todo el vehículo alcance la temperatura adecuada y evitar la pérdida de energía que supone un arranque en frío. Si se realiza mientras el coche está enchufado, utiliza la energía de la red eléctrica y no la de la batería. De este modo, disfrutas de una temperatura agradable y de una batería llena, lista para arrancar en las mejores condiciones. ¡Es una situación en la que todos salen ganando!
Un último consejo: al conducir, algunos conductores prefieren los asientos y el volante calefactables, que aportan comodidad y, al mismo tiempo, consumen menos que la calefacción convencional.
BUENA PRÁCTICA N.º 3Salir con la batería a pleno
Lo primero es contar con un buen nivel de carga. El frío ralentiza las reacciones electroquímicas que tienen lugar en la batería. Por lo tanto, esta rinde menos cuando la temperatura desciende de forma significativa, lo que reduce su capacidad. Además, calentar el habitáculo y la batería consume energía, lo que afecta a la autonomía. Cuando hace frío, es aún más importante salir con la batería cargada al máximo. Nada más sencillo gracias a la programación de la recarga a distancia a través de la aplicación MY Renault, que permite, además, aprovechar la electricidad más barata durante las horas valle. Una hora de carga antes de salir ayudará a que tu batería aguante todo el trayecto y haga frente al frío intenso.
El precalentamiento, que se activa durante la carga, también desempeña un papel importante para la batería, ya que la calienta antes de la salida. Dado que la energía necesaria para calentarla procede de la red eléctrica, se conserva la autonomía de la batería.
BUENA PRÁCTICA N.º 4Cambiar a neumáticos de invierno
¿Se te ocurriría, en nuestras latitudes, salir en camiseta en pleno mes de enero? A priori, no. En el caso de tu coche, ya sea eléctrico o de combustión, ocurre lo mismo: con la llegada del frío, es más que recomendable equipar tu vehículo con neumáticos de invierno. Por debajo de los 7 °C, el rendimiento de los neumáticos de verano disminuye. La goma más blanda, los dibujos profundos y las numerosas ranuras o «lamelas» de los neumáticos de invierno garantizan un mejor agarre y, por lo tanto, un mejor comportamiento en carretera, un frenado óptimo y reducen el riesgo de aquaplaning. En resumen, ¡estás más seguro!
BUENA PRÁCTICA N.º 5Adoptar la conducción ecológica
La clave de la conducción ecológica es la suavidad. Este estilo de conducción, destinado principalmente a ahorrar batería, es también —o incluso más— imprescindible en invierno. De hecho, evitar las aceleraciones y frenadas demasiado bruscas preserva la autonomía de tu coche y reduce el riesgo de derrapes, o algo peor, en carreteras que suelen estar mojadas o incluso heladas.
Así que este invierno no dudes en salir a la carretera, pero… ¡con mucho cuidado!
