En memoria de L’Estafette
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Lanzada al mercado en 1959, la Estafette fue la digna representante de la gama de vehículos comerciales de Renault durante casi 20 años. La Estafette aprovechó al máximo los «30 gloriosos» y se convirtió en el principal medio de transporte y reparto de artesanos y comerciantes en una época en la que la Juvacatre de Renault se consideraba demasiado pequeña y en la que las Galions y las Goélettes no satisfacían las necesidades de todos.

El primer vehículo de tracción de la historia de Renault
Fue en 1953 cuando la Régie Nationale des Usines Renault puso en marcha el proyecto, basándose en el futuro Dauphine. La pequeña berlina de Renault con motor trasero, que saldría al mercado en 1955, constituiría la base tecnológica de la furgoneta Renault y compartiría con ella el máximo número posible de componentes técnicos.
El ingeniero Guy Grosset-Grange, responsable del proyecto, decidió colocar el motor en la parte delantera y convertir la futura furgoneta en un vehículo de tracción delantera, toda una novedad para el fabricante de Boulogne. Según él, esta era la opción más racional para liberar la parte trasera de todos los componentes mecánicos, lo que ofrecía la posibilidad de bajar el umbral de carga, tal y como deseaba la clientela de la época.

Estrella y símbolo de su época
A primera vista, la Estafette parece una furgoneta marrón, regordeta y de mejillas redondeadas, y su simpática carita nos recuerda nuestra infancia, al menos a los que nacimos antes de 1980. Su silueta llamativa y distintiva, al igual que sus colores vivos —como el azul, el naranja o el amarillo—, convertirán a la Estafette en un icono con el paso de los años.
La Estafette, símbolo del auge económico en el que los vehículos publicitarios proliferaban por nuestras carreteras, también se ganó su fama al permitir que muchos veraneantes se escaparan gracias a su carrocería de autocaravana.

A primera vista, la Estafette parece una furgoneta morena, regordeta y de mejillas redondeadas, y su simpática carita nos recuerda nuestra infancia, al menos a los que nacimos antes de 1980. Su silueta llamativa y distintiva, al igual que sus colores vivos —como el azul, el naranja o el amarillo—, convertirán a la Estafette en un icono con el paso de los años.

