Economía circular: ¿y si el coche se convirtiera en nuestro principal recurso?
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Desde hace varias décadas, Renault Group centra su política de descarbonización en todo el ciclo de vida del vehículo, desde el diseño y la fabricación, pasando por el uso, hasta el reciclaje. Hoy en día, su objetivo es convertirse en líder europeo de la economía circular del automóvil en circuito cerrado, es decir, del automóvil al automóvil. Además de los retos tecnológicos inherentes a la implantación de estos nuevos procesos, esto obliga a replantearse la organización de las cadenas de suministro. Un paso importante en el camino hacia la empresa «Next Gen» y la neutralidad en carbono.
POR EL Renault Group
La mayor parte de los vehículos nuevos, sus motores y sus baterías siguen fabricándose hoy en día principalmente a partir de materias primas vírgenes: acero, aluminio, cobre, litio, etc. Los coches viejos, por su parte, solo se reciclan parcialmente. Y lo que es peor, las pocas piezas o materiales que se recuperan antes de su trituración se utilizan sobre todo para fabricar objetos ajenos al sector del automóvil.
Esta constatación nos obliga a replantearnos los procesos de implantación de circuitos de economía circular hacia circuitos cerrados, es decir, del automóvil al automóvil. Afrontar este reto forma parte de la transformación de Renault Group en una empresa automovilística de nueva generación y es una de las condiciones para alcanzar la neutralidad en carbono en 2040 en Europa y, de aquí a 2050, a escala mundial.
Reciclabilidad de nuestros coches: hacer algo nuevo con lo viejo
La aceleración del reciclaje de materiales procedentes de vehículos antiguos para fabricar otros nuevos se debe al aumento del precio de las materias primas, así como a las dificultades para conseguir determinados componentes. «El contexto empresarial es mucho más incierto, lo que hace aún más legítimo el uso de materiales reciclados» , destaca Jean-Philippe Bahuaud, director general de The Future Is Neutral, entidad especializada en soluciones de economía circular creada por Renault Group.
Presentado en 2022, el prototipo Renault Scénic Vision reflejaba el plan de descarbonización del Renault Group y de la marca a lo largo de todo su ciclo de vida, en particular sus innovaciones en materia de economía circular.
Una estrategia que se ha materializado desde entonces en el modelo de serie, el Nuevo Scénic E-Tech electric, un vehículo eléctrico familiar de Renault que utiliza hasta un 24 % de materiales reciclados (restos de aluminio, botellas de plástico, etc.) y es reciclable en un 90 % de su masa —batería incluida— en cadenas de reciclaje industriales donde sus componentes podrán ser reciclados a su vez, por ejemplo, en coches nuevos.

El reciclaje en circuito cerrado: un reto tecnológico
«Hay algunos componentes que siguen siendo bastante difíciles de reciclar, como las espumas de poliuretano o las juntas», explica Cléa Martinet, vicepresidenta de Sostenibilidad del Grupo. El tono ya está marcado. El reciclaje en circuito cerrado implica retos tecnológicos que hay que superar y obstáculos que hay que sortear.
Entre estos retos, el del diseño ecológico es uno de los más importantes. El ecodiseño tiene como objetivo dar prioridad a las piezas fabricadas con un solo material para simplificar el proceso de reciclaje. Por ejemplo, fabricando asientos compuestos al 100 % de plástico de poliéster, excluyendo la estructura metálica. «Esto permite reciclar íntegramente a un coste mucho menor y con menos energía, por lo que se reduce la huella de carbono» , explica Cléa Martinet.
La huella de carbono del reciclaje es, en efecto, un obstáculo potencial importante. El reciclaje debe ser técnicamente viable y utilizar procesos con bajas emisiones de carbono. La solución pasa, por tanto, por dar prioridad al reciclaje mecánico en el caso del plástico, o al reciclaje mediante hornos alimentados con electricidad de bajas emisiones de carbono en el caso del acero.

El verdadero reto: el reciclaje de baterías en un circuito cerrado en Europa
El mayor reto para todo el sector es un elemento clave del coche eléctrico: su batería. Aunque ya se ha industrializado en Asia, el reciclaje denominado «de ciclo cerrado» aún no se ha implantado en Europa.
Y, según Jean-Philippe Bahuaud, la industrialización de este proceso podría comenzar en Europa a partir de 2025 o 2026. «Renault Group lanzó al mercado baterías eléctricas diez años antes que los demás con el Fluence Z.E. y el ZOE. Por lo tanto, seremos el primer fabricante en ver cómo sus baterías al final de su vida útil vuelven para ser recicladas», precisa, subrayando el papel «imprescindible» que desempeña Renault Group en este importante reto.

La economía circular consiste también en saber coordinar la cadena de valor de principio a fin
Para lograr la implantación de estos ciclos de economía circular, también es necesario coordinar todos los eslabones de la cadena. Los actores de la recogida de materiales, los de la trituración y los de la transformación deben estar conectados entre sí y abastecer a los proveedores del sector automovilístico dedicados a su recuperación. Y, como dice tan acertadamente Jean-Philippe Bahuaud: «También hay que garantizar la disponibilidad de los materiales para reciclar y, para ello, hay que establecer circuitos cortos, operativos y eficaces ».
The Future Is Neutral ya ha comenzado a trabajar forjando alianzas dentro de su ecosistema para la recuperación y el desguace de vehículos al final de su vida útil en la red de Indra, pionera en el reciclaje de automóviles. El reciclaje de materiales (plástico, cobre, platinoides, etc.) lo lleva a cabo GAIA, una empresa con sede en Flins, en el corazón de la Refactory de Renault Group. Por último, la recuperación de residuos de acero es el ámbito de actuación de Boone Comenor (grupo Suez).

Juntos hacia una economía descarbonizada
Para Cléa Martinet, es imprescindible reflexionar sobre la transformación de las prácticas en el sector del automóvil: «Ya no podemos hacerlo todo por nuestra cuenta; hay que comprometerse colectivamente a nivel de todo el sector y adoptar metodologías comunes para medir la circularidad y los impactos medioambientales… que, además, aún están por definir».
Tener en cuenta el impacto de las emisiones de carbono, los efectos sobre la biodiversidad y la disminución de los recursos resulta fundamental para el éxito de la economía circular. «Nos enfrentamos al reto de la masificación de los materiales que hay que reciclar, y los fabricantes solo encontrarán la solución si logramos unificar las existencias que hay que reciclar, ya se trate de materias primas o de baterías», coincide Jean-Philippe Bahuaud. ¡Así pues, queda por convencer a todo el sector!