El Renault 16 celebra su 50.º aniversario

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«El coche de las familias atraídas por las modernidades de la sociedad de consumo»: esa fue la visión que Pierre Dreyfus atribuyó al R16. Hay que reconocer que el presidente y director general de Renault de la época había acertado. En quince años (1965-1980), esta berlina supo ganarse a las familias que buscaban ascender socialmente en una Francia en pleno baby-boom, con una producción de 1,8 millones de unidades, principalmente en su fábrica de Sandouville (Normandía), construida especialmente para este modelo.

Adelantado a su tiempo

Las directrices que P. Dreyfus dio a su diseñador, Gaston Juchet ,eran claras : «Tenemos que hacerlo de otra manera; un coche ya no debe ser cuatro asientos y un maletero, debe ser un volumen». Mensaje recibido con un 5 sobre 5, ya que Renault presentó en el Salón de Ginebra de 1965 su nueva berlina de un estilo inédito: dos volúmenes con un portón trasero para acceder al maletero. Gracias a su voluntad de combinar aspectos prácticos con una elegante línea de seis ventanas, el Renault 16 ofrecía una versatilidad de uso inédita para la época y parecía gustar a los curiosos suizos. Sorprendió por su estilo original y convenció rápidamente al público. Esta apuesta estilística fue rápidamente aclamada por los profesionales, que le otorgaron el premio al coche del año un año más tarde.

El coche todoterreno

Si hay un coche que se adapta a los gustos de cada uno y que responde a las necesidades del momento, ese es sin duda el Renault 16. El R16, un modelo vanguardista, ofrece una versatilidad de uso poco habitual para la época. Entre su maletero, que ofrece cuatro configuraciones de almacenamiento, y su banqueta trasera deslizante, abatible y extraíble, se trata de un coche multiuso que se pone a disposición del gran público.

Soluciones técnicas de vanguardia

El Renault 16 también dejó huella en su época por la modernidad y el carácter vanguardista de sus características técnicas. Su excelente comportamiento en carretera se debía al chasis de tracción delantera, algo aún poco habitual en este segmento en aquella época, y a la instalación de los motores en posición central delantera. Estos últimos, junto con la caja de cambios y la culata, estaban fabricados en aluminio fundido a presión, toda una primicia en Europa. Ya en 1968, la versión TS (Tourisme Sportif) incorporó de serie numerosos equipamientos innovadores, como la luneta trasera con desempañador, los faros adicionales de yodo o los limpiaparabrisas de dos velocidades con lavaparabrisas de cuatro chorros, así como el retrovisor interior con regulación día/noche. Y en 1969 se ofrecieron las luces de marcha atrás, así como los elevalunas eléctricos delanteros, el techo solar eléctrico y la tapicería de cuero. El equipamiento del Renault 16, rico y generoso, resultaba muy atractivo. Permitía a sus propietarios entrar en la sociedad de consumo de masas, con una nueva forma de vivir el automóvil.