La saga Dacia n.º 2: 1999-2004, el nacimiento del proyecto Logan

Publicado el

El equipo del proyecto Logan. A la izquierda, Jean-Marie Hurtiger.

«El proyecto Logan surgió en mi mente durante dos viajes oficiales a Rusia. Teníamos la intención de implantarnos en ese país. Visité concesionarios de marcas occidentales y un centro de distribución que vendía anualmente varios miles de Lada bien equipados por un precio de 6 000 dólares. Esos modelos estaban técnicamente obsoletos, pero respondían a una demanda local. Por lo tanto, existía esa voluntad de entrar en el mercado ruso teniendo en cuenta un precio de venta especialmente bajo que obligaba, no a realizar un ligero recorte de equipamiento (ahorro en componentes y materiales) de un modelo ya existente, sino a diseñar un vehículo nuevo. «Al regresar de esos viajes surgió el proyecto del coche de 5 000 euros, que debía ser un vehículo de tres volúmenes, de tamaño medio y destinado al uso familiar». — Louis Schweitzer, consejero delegado de Renault (1992-2005)

Fechas clave del proyecto Logan

1997: el ministro rumano de Industria y Comercio, de visita en París, se dirige directamente al presidente Schweitzer, apelando a las «antiguas afinidades» y defendiendo la presencia francesa en Rumanía. Louis Schweitzer considera entonces que conviene examinar más detenidamente la opción rumana: una oportunidad que permitiría poner en marcha el proyecto Logan.

1998: Renault envía una carta de intenciones a la empresa Dacia y a las autoridades rumanas. Aunque la situación de la empresa en aquel momento suscitaba dudas, esta presentaba al menos dos ventajas. En primer lugar, se trataba de una marca «sin historia» que liberaba de las «restricciones» de imagen propias de la marca Renault. En segundo lugar, se disponía de una fábrica en Pitesti con ingenieros y técnicos formados y motivados por este nuevo proyecto.

2 de julio de 1999: firma del acuerdo oficial en Bucarest; Renault adquiere el 51 % de Dacia (entre 1999 y 2003, la participación se elevará al 99,3 %). Las especificaciones de este vehículo de un nuevo tipo, destinado a los mercados en crecimiento, se definen en tres palabras: moderno, fiable y asequible. En aquel momento, pocos especialistas del sector lo consideraban viable. Jean-Marie Hurtiger fue nombrado director del proyecto Logan.

Diseño y desarrollo: un proyecto gestionado al céntimo de euro

El reto para el diseño: encontrar la regla de oro de una simplicidad que, bajo ningún concepto, debía rozar la austeridad. En septiembre de 1999, se convocó un concurso interno de diseño. Para sorpresa de todos, los diseñadores respondieron a la llamada: unos cuarenta de ellos se sumaron al proyecto, atraídos por esta aventura: participar en la creación de una partitura única.

«El objetivo principal del proyecto era encontrar soluciones que fueran a la vez robustas y económicas para cada uno de los componentes diseñados. Por ejemplo, en la disposición de las piezas troqueladas: la profundidad del guardabarros, que reduce el número de golpes durante el estampado; la facilidad de montaje de los faros; la ausencia de luces integradas en el maletero y de ventanilla trasera; las asas integradas en lugar de superpuestas… El hecho de que hayamos fabricado un vehículo con un presupuesto limitado no significa que debamos limitar la reflexión, la imaginación y la dosis de sueño». — Patrick Le Quément, director de Diseño (1987-2009).

«Fabricaremos el coche que nuestros clientes puedan comprar», una frase tajante y repetida en numerosas ocasiones por Jean-Marie Hurtiger, quien no aceptó la más mínima desviación entre el proyecto y los departamentos de producción.

La gestión de los costes se llevó a cabo de principio a fin con un «presupuesto cerrado», por utilizar la jerga de la empresa. Algunos ejemplos, entre otros: las molduras laterales son simétricas, lo que significa que solo se necesita un molde de inyección. Lo mismo ocurre con los retrovisores. Los parachoques son de una sola pieza. La decisión de colocar o no el emblema de Dacia en la parte trasera del coche, lo que costaba exactamente 1 euro, provocó tal debate que tuvo que ser zanjado por el presidente. Esta voluntad ha dado lugar a innovaciones en cuanto a los procesos: el coche se ha diseñado de forma totalmente digital.

Pero, al fin y al cabo, el Logan es todo menos un coche de segunda categoría. El proyecto no ha cedido en ningún momento a los recortes fáciles, que se obtienen a costa del rendimiento del vehículo. Habría sido posible, por ejemplo, reducir el tamaño del coche para ahorrar material, utilizar faros de cristal con un aspecto menos atractivo en lugar de los de policarbonato, optar por una caja de cambios de 4 velocidades…

Dacia y Pitesti se transforman

La planta industrial de Pitesti, en Rumanía, es la fábrica principal y la primera inversión de gran envergadura del programa Logan. Desde 2004, ha recibido 489 millones de euros para su renovación, lo que la ha situado al nivel de los mejores estándares internacionales.

«La mayor parte de las inversiones se ha destinado a la modernización de las instalaciones industriales de Pitesti, cuya capacidad de producción se ampliará en 2005 a 200 000 vehículos al año y a 150 000 conjuntos de kits CKD (Completely knocked down) para las demás plantas de fabricación del Logan», precisaba François Fourmont, director general de Dacia.

En el área de estampación, se han actualizado 6 líneas de prensas y se han sustituido o modernizado 30 prensas. En el departamento de mecánica, se han modernizado por completo los talleres de fundición de aluminio y de mecanizado de piezas de motores y cajas de cambios. En el área de pintura, se han instalado nuevas instalaciones de tratamiento de superficies y de cataforesis. Se han construido hornos de secado que cumplen con las normas más modernas de Renault. En el montaje, la instalación de bancos de paralelismo, de rodaje, de frenado y de una cabina de estanqueidad ha completado la cadena final.

Todas estas instalaciones, probadas con motivo del lanzamiento de Solenza (2003), permitieron perfeccionar la actualización del proceso de fabricación para el lanzamiento industrial, la comercialización y, posteriormente, la exportación con éxito de Logan.

Hoy en día, el Logan es todo un éxito comercial, tanto en Francia como a nivel internacional, y Dacia ya no cuenta con un solo modelo, sino con una gama completa de siete vehículos. ¡Descubrirás más sobre la historia de éxito de Dacia en nuestra próxima entrada sobre la trayectoria de la marca rumana!