Movilidad autónoma y compartida: Renault Group pone en marcha nuevas fases de pruebas en París-Saclay y Ruán
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Desde 2017, Renault Group lleva a cabo pruebas, junto con socios tanto públicos como privados, de servicios de movilidad bajo demanda, eléctricos, autónomos y compartidos, utilizando prototipos del Renault ZOE Cab. El objetivo de estos programas, que forman parte del proyecto nacional SAM (Seguridad y aceptabilidad de la conducción y la movilidad autónoma), es desarrollar un ecosistema de servicios de movilidad que se adapte a las necesidades de los usuarios y de los territorios. nnTras una primera fase muy enriquecedora, estas pruebas, denominadas «Rouen Normandy Autonomous Lab» y «Paris-Saclay Autonomous Lab», dan un paso adelante y entran en una nueva dimensión. El resultado: una mejora del rendimiento de los vehículos y unos campos de experimentación más amplios para abrirse a nuevos usos.
Desde 2017, Ruán y París-Saclay son lugares de experimentación designados por Renault Group para desarrollar servicios de movilidad autónoma compartida con vehículos eléctricos.
Una primera fase satisfactoria
Desde 2017, Ruán y París-Saclay son lugares de experimentación designados por Renault Group para desarrollar servicios de movilidad autónoma compartida con vehículos eléctricos.
De este modo, el Rouen Normandy Autonomous Lab representa una iniciativa pionera en Francia y en Europa para la experimentación de servicios de este tipo en carretera abierta. La primera fase de pruebas se llevó a cabo en diez kilómetros de carreteras que conectan 17 paradas en todo el «Technopôle du Madrillet», al sur de la Metrópoli de Ruan. En colaboración con el grupo Transdev, cuatro prototipos del Renault ZOE Cab ofrecían a los habitantes la posibilidad de descubrir y experimentar en su día a día la movilidad autónoma para desplazarse de un punto a otro del territorio o llegar a la terminal del tranvía. En la práctica, los usuarios solicitaban un vehículo en tiempo real a través de la aplicación móvil específica. Este vehículo los recogía en la parada que eligieran a lo largo del recorrido para llevarlos a su destino.
En el caso de Paris-Saclay Autonomous Lab, al igual que un servicio de VTC, se trataba de poner a prueba un servicio de movilidad bajo demanda, eléctrico, autónomo y compartido, de punto a punto, para los desplazamientos cotidianos por el campus urbano. Los usuarios llegaban a su destino siguiendo la ruta directa más rápida.
Los prototipos del Renault ZOE Cab, desarrollados especialmente para estos Autonomous Lab, ofrecían configuraciones específicas adaptadas al transporte autónomo de personas, con diferentes tipos de puertas para facilitar el acceso al vehículo, distintas configuraciones de asientos en el habitáculo —en particular, con un pasajero delantero sentado de espaldas a la carretera para formar una cabina compartida en la que los ocupantes se sientan uno frente al otro—, diferentes interfaces y servicios a bordo, entre ellos una pantalla para asegurarse de que todos se abrochen el cinturón de seguridad antes de la salida.
Paralelamente, se llevó a cabo una tercera prueba, denominada «Tornado», con el fin de explorar soluciones de movilidad autónoma en zonas periurbanas y rurales poco densas, a lo largo de un recorrido de 13 km entre la estación de Gazeran y el polígono industrial Bel Air, en Rambouillet.
La buena acogida por parte de los participantes observada en estas primeras pruebas demuestra que los servicios de movilidad bajo demanda, eléctricos, compartidos y autónomos se presentan como soluciones que podrían satisfacer las necesidades de los habitantes y los territorios en cuanto a una movilidad sencilla, eficaz y más respetuosa con el medio ambiente. No se ha detectado ningún temor importante que pudiera suponer un obstáculo.
Una segunda fase ampliada
Para Renault Group, los programas de Rouen y París-Saclay entrarán ahora en una segunda fase, con una ampliación de su ámbito de experimentación y una apertura a nuevos usos. Para ello, utilizarán Renault ZOE Cab optimizados. Esta segunda fase forma parte integrante del proyecto SAM (Seguridad y aceptabilidad de la conducción y la movilidad autónoma), en respuesta a la convocatoria de proyectos EVRA (Experimentación con vehículos autónomos de carretera) dela ADEME (Agencia de la Transición Ecológica), en el marco del Programa de Inversiones de Futuro (PIA).
En París-Saclay, el servicio experimental se ampliará para poner en marcha un sistema de movilidad de polo a polo entre el campus de la Polytechnique ENSTA, el campus urbano, el campus de Moulon, el valle y la estación de RER de Guichet para los desplazamientos diarios. La prueba tiene como objetivo cubrir 50 km de vía pública en un área de 5 km², a velocidades que oscilan entre los 30 y los 70 km/h, dependiendo de la ruta elegida.
En Ruán, a petición de la metrópoli, el proyecto se traslada al centro de la ciudad para poner a prueba un servicio público de vehículos autónomos bajo demanda destinado a la conexión de alta frecuencia del centro urbano, con paradas fijas entre la isla de Lacroix, el complejo administrativo de la margen izquierda y el centro histórico.
El inicio de esta segunda fase se está llevando a cabo actualmente con pruebas técnicas de conducción. El objetivo es evaluar y poner a punto los nuevos sensores y el nuevo software de los prototipos del Renault ZOE Cab, con el fin de lograr aumentar la velocidad a 50 y, posteriormente, a 70 km/h. Las pruebas abiertas al público comenzarán en 2022.
La continuación de estos ensayos se presenta prometedora para el futuro de las nuevas formas de movilidad y demuestra, una vez más, que Renault Group está plenamente comprometido con la mejora de nuestra vida cotidiana gracias a sus tecnologías, sus conocimientos técnicos y su experiencia.
El proyecto SAM: un programa nacional de pruebas de movilidad autónoma
Enmarcado en el seno de la estrategia nacional de desarrollo de la movilidad vial automatizada, el proyecto SAM tiene como objetivo contribuir al desarrollo de metodologías de validación de la seguridad, así como a la mejora de los conocimientos sobre los usos, la aceptabilidad y los impactos sociales. El consorcio SAM reúne a 18 socios, una especie de «selección francesa de la movilidad autónoma», entre los que se encuentran:
- grandes actores industriales y operadores franceses del sector de la movilidad y el transporte: Alstom, Cofiroute, EasyMile, Keolis, PFA, Stellantis, Groupe RATP, Renault Group, SNCF, Transdev, TwinswHeel y Valeo
- laboratorios de investigación como ENPC/LVMT, Cerema, IFP Energies Nouvelles, Le LAB, SystemX y VEDECOM.
El proyecto se basa en un enfoque metodológico común. Las empresas y los operadores llevan a cabo los distintos ensayos de conducción automatizada, movilidad y transporte autónomos de personas y mercancías, en colaboración con las regiones: Île-de-France, Montpellier, París, París-Saclay, Rennes, Ruán, Saint-Rémy-lès-Chevreuse, Toulouse, Vichy, etc.
Los laboratorios de investigación estudian y evalúan los resultados de estas pruebas. Así, el proyecto SAM tiene como objetivo crear un «bien común», definido como el conjunto de conocimientos cuya puesta en común y compartición con las autoridades públicas benefician a la elaboración de políticas públicas y a la construcción de un estado del arte, especialmente en materia de seguridad y aceptabilidad. Los retos consisten en:
- desarrollar los usos y el conocimiento de estos sistemas por parte de las empresas, los operadores, los ciudadanos y los agentes territoriales,
- demostrar la aceptabilidad y los beneficios sociales y económicos,
- elaborar el futuro marco regulador, especialmente en lo que se refiere a la validación de la seguridad.