Los vehículos eléctricos, el corazón de las ciudades del futuro
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Facilitar los desplazamientos y, al mismo tiempo, luchar contra la congestión del tráfico y la contaminación atmosférica: las ciudades del futuro deben evolucionar para garantizar una mejor calidad de vida a sus habitantes, cada vez más numerosos, y convertirse en ciudades sostenibles.
¿Cómo será la ciudad del futuro?
Según el Foro Económico Mundial, en 2050, el 70 % de la población mundial vivirá, se desplazará y trabajará en ciudades. La organización explica que la movilidad y la energía serán dos de los elementos fundamentales para que esta transformación se produzca, al tiempo que se ofrecen condiciones de vida satisfactorias. De este modo, se abre un mundo de posibilidades y el transporte urbano integrará los tres pilares fundamentales de los vehículos del futuro: eléctricos, conectados y autónomos.
Esto permitirá integrarse de forma inteligente en un ecosistema urbano que optimice los desplazamientos y la gestión de la energía, y que reinvente la movilidad y los medios de transporte. Todos los actores implicados se encuentran hoy inmersos en una profunda reflexión para concebir la ciudad del mañana, prepararse para las megaciudades emergentes y desarrollar un modelo ideal.
¿Es la «ciudad inteligente» la ciudad del futuro?
La ciudad del futuro será inteligente, dotada de infraestructuras conectadas y de redes de transporte múltiples y coordinadas. Los países miembros de la Unión Europea acaban de decidir que la futura red 5G será, de forma complementaria a la tecnología Wi-Fi, uno de los medios de comunicación entre vehículos, infraestructuras y usuarios de la movilidad sostenible, lo que permitirá armonizar los intercambios.
Sus ventajas: una señal instantánea, capacidad para absorber las señales de numerosos usuarios concentrados en un mismo espacio y velocidades de transmisión muy elevadas. Cualidades que destaca la 5GAA, asociación dedicada a la promoción del 5G en el sector de la automoción, de la que forma parte Renault Group.
En la ciudad, la conectividad de los vehículos también permitirá a las autoridades locales coordinar el acceso a las vías, el tráfico con los semáforos, los atascos, las obras y otros accidentes, así como la gestión de las plazas de aparcamiento. También podrán analizar todos estos datos. Esto afecta a los vehículos particulares, pero también a los coches autónomos y a los futuros taxis robotizados. El prototipo eléctrico Renault EZ-POD es un ejemplo típico, pensado para distancias cortas, a medio camino entre la movilidad individual y el transporte público. Ya se han presentado otros prototipos de Renault en torno al futuro de la movilidad, como el EZ-PRO (para repartos urbanos), el EZ-ULTIMO ( para desplazamientos de lujo) y el EZ-GO (para el transporte de personas sin conductor).
El transporte en la ciudad del futuro
La palabra clave de la ciudad del futuro es la intermodalidad. Ya forma parte del día a día de muchos «commuters» (personas que realizan a diario el trayecto entre su domicilio y el trabajo), que alternan el metro, los vehículos compartidos (bicicletas, scooters, coches, patinetes), los taxis o los vehículos de transporte privado. Una práctica en pleno auge que se consolidará aún más con las aplicaciones MaaS («Mobility as a service» o movilidad como servicio) y la llegada de coches autónomos compartidos, autobuses lanzadera e incluso drones autónomos.
Una ciudad ecológica del futuro
Las ciudades del futuro no pueden concebirse sin el componente ecológico, que resulta sencillamente vital para sus habitantes. El acceso de los vehículos de combustión se restringe cada vez más en los centros urbanos, dejando paso a los vehículos con cero emisiones en uso*. Entre peajes urbanos, zonas peatonales y restricciones de circulación, se están reduciendo los límites permitidos para los contaminantes atmosféricos y las emisiones de CO₂, sobre todo con el objetivo de crear ciudades sostenibles. Este es ya el caso, por ejemplo, de la ciudad de Oxford, pionera en este ámbito.
La gestión de la energía en la ciudad del futuro
La integración de los vehículos eléctricos en lo que se conoce como «smart grid» (red eléctrica inteligente) es uno de los elementos clave de la gestión energética en las ciudades del futuro. De este modo, la batería de un vehículo eléctrico pasa a formar parte integrante de la red eléctrica, pudiendo servir para almacenar energía cuando hay excedentes de producción y devolverla en los momentos oportunos, en caso de picos de demanda o en fases de falta puntual de producción. Se trata del V2G (Vehicle to Grid), la conexión bidireccional inteligente del vehículo a la red eléctrica.
La recarga eléctrica, en los albores de una revolución
La recarga de los coches eléctricos también debería experimentar numerosos avances tecnológicos. En primer lugar, los vehículos autónomos podrían tener la capacidad de dirigirse por sí mismos a los puntos de recarga. Además, unos robots de recarga podrían realizar las maniobras necesarias para conectar el vehículo a una estación de recarga. Por otra parte, la recarga podría realizarse mientras se circula, mediante una solución de inducción transmitida a través de una carretera específica. Una solución de recarga conductiva probada en la región parisina, en colaboración entre Renault, el instituto Vedecom y Qualcomm. La ciudad de Oslo también está barajando un sistema de recarga rápida inalámbrica para sus taxis estacionados. Por último, con la llegada a medio plazo de nuevas tecnologías como el hidrógeno, se prevé que la recarga se acelere.
¿Cuáles son los límites de la ciudad del futuro?
Todos estos avances tecnológicos que permiten desplazamientos «conectados» en el espacio público plantean, con toda razón, la cuestión de la libertad individual. Las autoridades reguladoras reflexionarán junto con todas las partes interesadas sobre cómo garantizar el respeto a la privacidad y regular la protección de datos cuando los usuarios utilicen un medio de transporte. Hay otro aspecto que habrá que prever: la ciberseguridad, con los riesgos de piratería informática que conlleva un mundo de objetos conectados, que resultan aún más vulnerables al estar en movimiento. Una vez superados estos límites, esta conectividad facilitará la movilidad de todos.
La ciudad del futuro en 2050
Según el Foro Económico Mundial, el panorama del transporte urbano habrá cambiado drásticamente en 2050. La movilidad estará al servicio de todos: los vehículos eléctricos contribuirán a la gestión energética de la ciudad y los vehículos autónomos optimizarán sus usos y su oferta de servicios. Además, los habitantes estarán acostumbrados a los desplazamientos multimodales, gestionados de forma inteligente en tiempo real gracias a la digitalización de los territorios. Las ciudades inteligentes, cada vez más numerosas, apostarán por la tecnología para acompañar la expansión de la movilidad y mejorar la calidad de vida de los usuarios —ya sean residentes, trabajadores o consumidores— tanto en los centros urbanos como en sus alrededores.
*Sin emisiones de CO₂ ni de contaminantes atmosféricos regulados durante la conducción, salvo las piezas de desgaste
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