Elevalunas eléctricos, dirección asistida, aire acondicionado, cámara de marcha atrás, GPS, etc.: son innumerables los inventos que han cambiado el aspecto del coche moderno y han revolucionado el día a día de los conductores. Algunos han reforzado la seguridad. Otros han redefinido los estándares de comodidad. La tarjeta manos libres, por su parte, ha simplificado su uso. Ideada por Renault hace 20 años, rápidamente alcanzó una gran popularidad a pesar de un recorrido plagado de obstáculos. Pascaline, jefa de producto transversal en la dirección de producto de Renault Group, nos cuenta la historia de esta tarjeta mágica.
POR JEAN-BAPTISTE PIETRA
Aunque al principio se consideraba un artilugio digno de James Bond, la tarjeta manos libres ha ido siendo adoptada progresivamente por los fabricantes de todo el mundo, hasta convertirse hoy en día en un equipamiento de serie muy extendido. Al igual que el portón trasero, que se popularizó a principios de los años 60, este pequeño objeto, apenas más grande que una tarjeta de crédito, es una de las principales innovaciones de Renault que ha marcado la historia del automóvil.
Esta innovación se ha creado para facilitar la vida a los clientes.
Como anécdota... ¡y como historia importante!
Todo comienza en 2001. Ese año, Renault lanza al mercado el Laguna II, una berlina que promete encarnar el «coche para vivir» moderno del sigloXXI. Pero resulta que, para sus diseñadores, al proyecto aún le faltan uno o dos toques de innovación. Poco antes de su lanzamiento al mercado, Bernard Dumondel, jefe de producto a cargo del Laguna II, se aloja en un hotel de Luxemburgo. Al utilizar la llave de su habitación —una tarjeta magnética—, tiene una idea brillante: ¿por qué no sustituir la llave de un coche por una tarjeta sin contacto? Así nació el concepto de la tarjeta manos libres . Presentó su idea en forma de prototipo a su director de programa y entusiasmó a la dirección general del grupo (entre ellos, el propio Louis Schweitzer, presidente y director general de Renault Group en aquella época). El proyecto fue aprobado y se registró la patente.
Tras el R16 TX, el primer coche francés en incorporar un sistema de cierre electromagnético centralizado de las puertas en 1973, y el Fuego, pionero en 1982 en el uso del «plip» para bloquear y desbloquear las puertas a distancia, el Laguna II se convirtió en el primer coche de un fabricante generalista equipado con una tarjeta manos libres. Se denominó VSC (siglas de «Véhicule Sans Clé », «vehículo sin llave»). En los años siguientes, Renault mejoró la fiabilidad de este accesorio al incorporarlo en el Espace y el Vel Satis. Posteriormente, lo popularizó al extenderlo a toda su gama, desde el Clio hasta el Mégane, pasando por el Scénic.
Cuando la innovación aúna tecnología y accesibilidad
Tras su carcasa minimalista de plástico, la tarjeta manos libres esconde en realidad un sistema electrónico muy sofisticado. Está programada para «comunicarse» constantemente con el coche al que está asociada. Cuando se acerca al vehículo, la tarjeta es detectada por receptores-emisores situados por todo el exterior e interior del coche. Al ser consultada por el coche, emite una señal de radio que contiene un código de acceso. Si el coche reconoce el código, se activa el desbloqueo de las cerraduras. Toda esta operación dura solo 80 milisegundos. ¡Menos tiempo del que se tarda en parpadear! Cuando el portador de la tarjeta manos libres sale de su vehículo, la unidad central de control consulta la tarjeta a intervalos regulares para comprobar si sigue estando cerca. En cuanto la tarjeta deja de responder, la unidad central de control ordena el cierre de las puertas.
Dudas y retos técnicos
Inventar la tarjeta manos libres «fue todo un reto, una apuesta arriesgada», confiesa Pascaline. A pesar de su puntuación récord de 5 estrellas en la prueba de choque Euro NCAP, el Laguna II sufrió fallos en los meses posteriores a su lanzamiento. Lo mismo ocurrió con la primera versión de la tarjeta manos libres. Su señal podía verse fácilmente interferida por el entorno, como las luces de neón de un aparcamiento. Hay que decir que, en aquella época, la tecnología se encontraba aún en sus inicios. A pesar de contar con un pliego de condiciones muy completo, basado en más de 6 000 comentarios de clientes sobre sus estilos de vida, hábitos y expectativas, Renault no había tenido tiempo suficiente para crear prototipos de tarjetas representativos, probar todos los casos posibles y subsanar las zonas de incertidumbre. Con el objetivo de satisfacer a los clientes, los ingenieros y diseñadores de Renault de aquella época «revisaron el tema a fondo para poder ofrecer posteriormente una versión aún más eficaz», precisa Pascaline.
A continuación se presentan algunos ejemplos de mejoras que se incorporaron rápidamente a las especificaciones técnicas de la tarjeta manos libres. Tantos retos a los que los ingenieros de Renault supieron dar respuesta de forma eficaz:
Garantizar la estanqueidad de la tarjeta manos libres. Muchos usuarios tenían la mala costumbre de olvidarse la tarjeta en un bolsillo del pantalón o de la chaqueta a la hora de meterla en la lavadora.
Reforzar la resistencia de la carcasa. Otro caso, otra tendencia: algunos clientes guardan su tarjeta en el bolsillo trasero del pantalón y se sientan sobre ella sin darse cuenta.
Desactivar el desbloqueo por proximidad desde el ordenador de a bordo. Lavar el coche podía convertirse rápidamente en un calvario para las personas que llevaban la tarjeta encima. Al moverse alrededor del vehículo, lo bloqueaban y desbloqueaban sin cesar de forma involuntaria.
Ocultar una llave de contacto en la tarjeta. Para paliar cualquier fallo de la tarjeta o agotamiento de su batería, Renault ocultó una pequeña llave de contacto en la carcasa para poder abrir las puertas manualmente.
Ofrecer hasta 4 tarjetas personalizadas por vehículo. Dado que un coche puede ser conducido por varios miembros de una misma familia, Renault ofreció hasta 4 tarjetas por vehículo. Cada una de estas tarjetas guardaba en memoria los parámetros personalizados de un conductor asociado (ajustes de la radio, posición del asiento, climatización, etc.).
Acortar la estancia en el taller. Para que el cliente ahorre tiempo durante el diagnóstico de su vehículo en el taller, la tarjeta manos libres memoriza el número de serie del coche, su matrícula, los datos de contacto de su propietario, su equipamiento, su kilometraje o incluso la presión de los neumáticos. Se convierte en una especie de «pasaporte del coche ».
20 años de evolución tecnológica
En sus 20 años de existencia, la tarjeta manos libres de Renault ha evolucionado constantemente, tantodesde el punto de vista estético como, sobre todo, tecnológico. En 2001, la primera versión fabricada por el proveedor Valeo recibió el nombre de tarjeta «práctica ».
Permite a su usuario bloquear y desbloquear el coche pulsando un botón situado en la superficie de la tarjeta o en la manilla de la puerta. La versión de serie se utiliza como un mando a distancia, mientras que la versión opcional cuenta con la función manos libres. En el interior, la consola central incorpora una ranura para introducir la tarjeta y un botón para arrancar el motor.
En 2007, Renault da el salto a la «tarjeta mágica ». Con su llavero, el conductor solo tiene que tocar la manilla de la puerta para desbloquear todo el vehículo. En el interior, desaparece el compartimento para la tarjeta. En 2015, Renault lanza el Espace V. El monovolumen viene equipado con una versión rediseñada y más eficaz de la tarjeta manos libres. Esta se combina con una nueva secuencia de bienvenida con luces y sonidos.
En 2019, la expresión «manos libres» cobra todo su sentido. El bloqueo y el desbloqueo se realizan automáticamente al acercar y alejar la tarjeta.
En 2022, el Nuevo Mégane E-TECH Electric lleva más allá la experiencia «manos libres». Gracias a unas antenas más eficaces, se detecta al portador de la tarjeta, esté donde esté, en un radio de 360° alrededor del vehículo. La secuencia de bienvenida acompaña su llegada, mientras que las manillas de las puertas, ocultas en la carrocería, se despliegan y la tapa del maletero se desbloquea automáticamente.
¿Qué futuro le espera a la tarjeta manos libres?
Siempre a la vanguardia dela innovación tecnológica, Renault se ha esforzado por simplificar el uso de la tarjeta manos libres en los últimos años. Se ha miniaturizado la electrónica que incorpora. Se ha ampliado su alcancey se ha optimizado su autonomía. En cuanto a la seguridad, las actualizaciones han reforzado la inviolabilidad de su sistema.
En un momento en el que el smartphone parece destinado a sustituir a la tarjeta de acceso, Renault ha optado por convertirlo en una herramienta complementaria sin por ello dejar de lado la tarjeta manos libres. Más bien al contrario.
De hecho, en 2021, las tasas de equipamiento de los vehículos Renault demuestran el apego de los clientes a este accesorio. Casi dos de cada tres vehículos Renault vendidos contaban con ella. En algunos modelos, como el ZOE y el Espace, la tasa de equipamiento era incluso del 100 %. En otros, como el Scénic, el Captur, el Kadjar, el Talisman, el Koleos o el Arkana, superaba el 90 %.