Este verano, un equipo formado por seis kayakistas de extrema aventura se embarcó en un reto descabellado: abrir rutas por ríos aún inexplorados en pleno corazón de la naturaleza salvaje de Laponia. Una expedición sin precedentes, en total autonomía durante once días, más allá del círculo polar ártico. Para llegar a las vastas extensiones de aguas salvajes, el grupo de deportistas decidió viajar y transportar su material en un Duster. Diseñado para la aventura, el emblemático SUV de Dacia resultó ser el vehículo ideal para permitir a los deportistas recorrer los 8 000 km que les separaban del Cabo Norte con el fin de recuperar la adrenalina del río tras más de un año de crisis sanitaria.
POR MAEVA PICHOT
Con los kayaks en el techo y el material de acampada en el maletero de un Dacia Duster, el equipo de deportistas recorrió carreteras y caminos de tierra fuera de pista para llegar, con total autonomía, a los ríos inexplorados del extremo norte de Europa.
El viaje ha sido largo, hemos recorrido muchos kilómetros, pero ese es precisamente el encanto de la aventura: coger el coche, reunir a unos amigos y ponernos en marcha hacia lo desconocido.
Un selecto grupo de kayakistas experimentados, listos para el Gran Norte
¿Qué otro destino, aparte del parque natural de Padjelanta, en Laponia, podía hacer soñar tanto a los aficionados al kayak extremo? Esta región, situada al norte de Suecia, en la frontera con Noruega, a menudo calificada como «la zona virgen más extensa» de Europa, ofrece, de hecho, cerca de 200 000 hectáreas de naturaleza salvaje. Dotado de una red hidrográfica muy rica, el parque natural prometía ser un terreno de juego de ensueño para el grupo de deportistas en buscade una aventura fuera de lo común y de superarse a sí mismos.
El impulsor de la expedición: Julien Turin, el «macho alfa», como le apodan sus compañeros en tono de broma. Este kayakista excepcional lleva casi 10 años trabajando en la organización de una travesía por el norte. Ha sido monitor de kayak en Suecia durante muchos años, por lo que no solo habla el idioma, sino que también conoce muy bien los parajes salvajes del país. Con la ayuda de mapas e imágenes por satélite, ha ideado los recorridos de estas «vacaciones de ensueño» que no ha dudado en proponer a diferentes deportistas a medida que los iba conociendo en las competiciones. «La verdad es que no ha sido difícil convencerlos, ¡incluso hemos recibido candidaturas espontáneas! », comenta entre risas.
Así, Julien Turin reunió a un equipo formado por otros cinco kayakistas experimentados.
Entre ellos se encuentra Eric Deguil, cuatro veces campeón del mundo de kayak extremo y tres veces ganador de la Green Race, una carrera considerada la más difícil del mundo. Como pilar del equipo, será él quien dirija la expedición.
Entre los deportistas con múltiples medallas, Nouria Newman, la única mujer del equipo, también se suma a la aventura. Tres veces campeona del mundo, fue la primera mujer en descender, en 2014, el Gran Cañón del Stikine, cuyos rápidos se cuentan entre los más peligrosos del mundo.
Esta invitación tan poco habitual también motivó a Guillaume Hasson, apodado «Mac Guigui», el manitas que repara tanto coches como kayaks. «Era imprescindible contar con alguien como él en el grupo », dirán sus amigos. Presidente e instructor del club de piragüismo de Cahors, destaca en aguas bravas desde que tenía 10 años.
Thomas Neime también se une a la expedición, «el mejor», como le apoda su grupo de amigos. «Una gran referencia en el kayak extremo actual ». Competidor que navega por ríos de todo el mundo, desde Pakistán hasta Canadá o incluso Sudamérica en busca de adrenalina, es un asiduo de las emociones fuertes. Este invierno, por ejemplo, cruzará por segunda vez el Saut du Doubs, de 27 metros de altura, en plena crecida invernal.
Un descenso impresionante reservado a los más experimentados que Jonas le Morvan, el último miembro del equipo, ya superó con brillantez en 2019. Profesor de Educación Física, cuenta entre sus logros con la victoria en la King of the Alps Extrem, una carrera por equipos que ganó junto a Nicolas Caussanel en 2017.
Un viaje por carretera de 8.000 km en un Duster para descubrir la naturaleza salvaje
El grupo de deportistas y amigos, grandes amantes de las emociones fuertes, queda en Grenoble. Para su viaje por carretera extremo, han decidido partir en un Duster. Robusto, modular y diseñado para la aventura, este SUV cumplía todos los requisitos necesarios para la expedición. Su generoso volumen de maletero (de 471 a 1574 litros) permite cargar todo el material necesario para toda la duración de la expedición. Con el maletero lleno y los kayaks sujetos a las barras del techo en un abrir y cerrar de ojos, los seis deportistas parten con una sonrisa en los labios ante la idea de descender por ríos, cascadas y rápidos aún sin explorar.
Pasan por Suiza y Alemania antes de tomar un ferry con destino a Suecia. La primera parte de la expedición comienza, por tanto, con más de 2.900 km que les llevan hasta Estocolmo, la capital sueca. A continuación, se dirigen a Sulitelma, en Noruega. Por el camino, se cruzan con los primeros renos y disfrutan de los paisajes que desfilan a través de las ventanillas de su Duster. «Las carreteras del gran norte son tan diferentes, es una locura, es inmenso, pero aun así nunca nos aburrimos, nos damos cuenta de la naturaleza que nos rodea ».
El viaje por carretera se alternaba con noches a la luz de las estrellas y paradas en los ríos para pescar y probar el equipo. «Los primeros ríos ya eran increíbles, pero cuanto más nos adentrábamos en esa naturaleza salvaje, más impresionante se volvía todo. Fue entonces cuando la expedición cobró toda su dimensión ».
Detrás de un simple trayecto en coche se esconde toda una forma de pensar que se va afianzando
. El grupo de deportistas está listo para enfrentarse a los mayores obstáculos del hostil norte. El frío, la humedad y los mosquitos, omnipresentes en verano, pondrán a prueba su fortaleza mental. Pero, sobre todo, los rápidos y las cascadas de categoría IV y V, es decir, los niveles más altos que existen en el piragüismo extremo.
Y el sueño se hace realidad. Con una carga de unos veinte kilos cada uno y el kayak a la espalda, los deportistas se adentran en la naturaleza salvaje de Laponia para afrontar un reto que alimenta su deseo de libertad y de superación personal. Desde Sulitelma, llegan hasta Ritsem, en Suecia, y recorren más de 210 km en kayak y a pie.
Los tres primeros días, el sol nos acompaña. Realza los paisajes impresionantes que se ofrecen a la vista de los deportistas. Luego, la lluvia se cuela en el viaje y ya no los abandona. Las temperaturas no superan los 5 °C y, en ocasiones, algunas nevadas salpican el recorrido. En el lago Vastenjaure, «desencadenado», los piragüistas recorren varias decenas de kilómetros con viento de frente, entre olas de más de 1,5 m. ¡Pero qué más da! Los deportistas luchan, pero están felices y orgullosos de estar allí, en plena naturaleza.
A pesar de las dificultades, el grupo de amigos está encantado. «Nos hemos encontrado con todo tipo de ríos que uno puede esperar encontrar en la vida de un piragüista ». Los numerosos rápidos les proporcionan las sensaciones esperadas. En especial, el último antes de llegar al lago de Ritsem. ¡Un rápido «genial» de más de 100 metros de ancho con un caudal de casi 300m³ por segundo!
Gracias a su versatilidad sin igual, el Duster, por su parte, «ha cumplido con creces su cometido», explica Eric Deguil. Más allá de los momentos de complicidad vividos a bordo, ha permitido, sobre todo, «iluminar los tramos» y se ha prestado con brillantez al juego de los «traslados» para poner los kayaks en el agua y recuperarlos. ¡Las pistas escarpadas, polvorientas o pedregosas nunca lo han detenido!
El Duster era el vehículo ideal para este tipo de expedición. Recorrimos cerca de 8.000 km y estuvo a la altura tanto en autopista —en Francia, Suiza y Alemania— como en pista —en Suecia y Noruega—, por caminos de tierra todoterreno, transitables únicamente en verano.