Dacia Hipster Concept: cuando un diseñador de automóviles habla de optimismo
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¿Y si el futuro de la movilidad no fuera una carrera por la potencia, sino un retorno a lo esencial? Con el Hipster Concept, Dacia reinventa el coche popular: ligero, optimista e inteligente. Romain Gauvin, diseñador jefe de proyectos avanzados de la marca Dacia, nos cuenta cómo este pequeño cubo eléctrico podría cambiar nuestra relación con la carretera.
Atrévete con el coche divertido, o devuelve la sonrisa a la movilidad
Cuando se habla del proyecto con él, el diseñador de automóviles Romain Gauvin tiene una frase que lo resume todo:

«Queríamos transmitir una visión positiva de la movilidad, con un coche que cautivara a primera vista».
Romain Gauvin
Diseñador jefe de Dacia Advanced
Con el Hipster Concept, Dacia apuesta por el ingenio. Tres metros de largo, cuatro plazas reales, un maletero modulable de 70 a 500 litros y, sobre todo, una idea fiel a los valores que han hecho posible el éxito de Dacia: hacer que la movilidad eléctrica sea sencilla y asequible para todos.
«Queríamos ofrecer movilidad individual a todos aquellos que ya no pueden permitírselo. Había que romper con algo para abrir nuevas posibilidades».
La marca ofrece un coche para todos: conductores jóvenes, familias, jubilados, quienes viven lejos de los centros urbanos o quienes simplemente buscan un vehículo fiable. Más allá de un estudio de diseño, este proyecto es una apuesta decidida, una respuesta a la necesidad fundamental de desplazarse con libertad, sin excesos ni remordimientos: una movilidad positiva.
Apostar por un coche sencillo: el diseño de lo obvio
Ante la exageración tecnológica que nos rodea, Dacia ha apostado por la sencillez.
El Hipster Concept es un cubo sobre cuatro ruedas, con un diseño claro, tranquilizador y, sobre todo, entrañable.
«Buscábamos un diseño atractivo y sencillo. Un coche que se pudiera entender de un solo vistazo».
En cuanto a sus proporciones y su diseño, todo parece lógico y esencial: ventanas verticales para maximizar el espacio interior, un único color de carrocería teñido en masa, tiradores sustituidos por correas y robustas protecciones laterales fabricadas, entre otros materiales, con materiales reciclados. Una estética funcional y alegre, que recuerda la sencillez de los objetos funcionales y bien hechos.
En el interior, el mismo espíritu:
«Lo que queríamos era transmitir una sensación de protección, solidez y amplitud en un coche que, sin embargo, es de tamaño muy modesto».
El resultado: un habitáculo luminoso y sorprendentemente espacioso, en el que cuatro adultos pueden viajar cómodamente a pesar de sus reducidas dimensiones exteriores. Los asientos delanteros se fusionan en una banqueta, un guiño a los coches populares del pasado, y el salpicadero adopta un concepto minimalista e inteligente: el smartphone se convierte en el corazón del vehículo. Colocado en una base de carga, su presencia basta para activarlo todo: sirve de llave digital, de sistema de audio, de navegación e incluso de salpicadero conectado.
«Nos dijimos: ¿por qué poner otra pantalla en el coche si ya llevamos un superordenador en el bolsillo?», comenta Romain Gauvin con una sonrisa.
Este enfoque ilustra la filosofía del proyecto: aprovechar mejor, en lugar de multiplicar.
Y luego está ese detalle que mencionan todos los que han hablado con él:
«Cuando la gente se sienta al volante, sonríe. Se recupera el placer de los coches antiguos, cuando todo era sencillo y claro. No es magia, es algo comprensible».
Un diseño moderno que se caracteriza por su sobriedad
Con el Hipster Concept, Dacia crea un segmento que aún no existe en Europa.
Entre los microcoches sin carné y los utilitarios clásicos, la marca crea una categoría intermedia, tan novedosa como pertinente.
«Creo que la mayor innovación ha sido proponer algo que aún no existe. Quizás nos hemos adelantado a una respuesta que el mercado no esperaba».
Al igual que el Logan en su día, el Dacia Hipster Concept abre un nuevo camino. Pero esta vez, es en el mundo de los vehículos eléctricos donde pretende romper con lo establecido. Y la clave reside en la sobriedad:
«Nos preguntamos cómo fabricar un coche aún más sostenible. La respuesta siempre ha sido la misma: aligerar, simplificar, reducir. Menos material, menos energía, menos complejidad.»
Aligerar significa reducir la huella de carbono, el coste y el tamaño de la batería mediante un diseño responsable. También significa convertir una limitación en una ventaja, ya que el diseño ecológico aplicado a un coche ligero da como resultado un vehículo más ágil, más fácil de reparar y más cómodo de conducir. El Dacia Hipster Concept encarna una forma diferente de concebir la movilidad eléctrica: esencial, inteligente y sin elementos superfluos.

Dibujar un coche para poner el optimismo en marcha
En el fondo, el Dacia Hipster Concept es un auténtico manifiesto humano.
«Queríamos crear un coche positivo y alegre, que invitara a moverse sin sentirse culpable».
Este proyecto sitúa lo esencial y la alegría en el centro del diseño automovilístico: un vehículo ligero, sincero y cercano, que encarna el sencillo placer de desplazarse.
El diseñador de automóviles Romain Gauvin habla con cariño de la inspiración que le ha llegado del pasado:
«Hubo un tiempo en que los coches iban más despacio, tenían menos potencia, pero se disfrutaba más del paisaje. Hipster Concept es un poco eso: una movilidad más tranquila».
Es una filosofía de la sobriedad feliz: hacer más con menos, pero sin austeridad. El Dacia Hipster Concept no da lecciones, sino que despierta el deseo. Y en esa sonrisa recuperada, Dacia encuentra quizá la mejor respuesta a la pregunta que todo el mundo se hace: ¿cómo será la movilidad del futuro? Probablemente como el Dacia Hipster Concept: un vehículo sencillo, inteligente y profundamente humano.
Un futuro a escala humana
«El Hipster Concept no es un coche mágico, es un coche que vuelve a conectar a la gente con la sencillez», concluye Romain Gauvin.
¿Y si, en lugar de hacer cada vez más, el futuro del automóvil consistiera simplemente en hacerlo mejor? Dacia responde con una gran sonrisa. Con este pequeño cubo de tres metros de largo.







