Renault en Corea: veinticinco años decisivos para nuestra internacionalización

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Centro de Diseño de Renault en Busan

Presentado el pasado 13 de enero en Seúl, el Renault Filante se inscribe en una trayectoria que comenzó hace más de veinticinco años. Desde su implantación en Corea del Sur, Renault ha ido construyendo progresivamente un completo ecosistema creativo, industrial y tecnológico, que combina ingeniería, diseño y producción. Hoy en día, Corea representa un importante mercado automovilístico y un pilar del desarrollo internacional de Renault Group.

Los orígenes: sentar las bases de una ambición asiática en la internacionalización del Grupo

Cuando Renault Group se estableció en Corea del Sur a finales de la década de 1990, se trataba de una apuesta audaz. En el año 2000, Renault Group adquirió las actividades automovilísticas de Samsung, entonces debilitadas por la crisis asiática, y rebautizó la empresa como Renault Samsung Motors. El objetivo era claro: relanzar un fabricante local, sobre todo gracias al coche eléctrico, al tiempo que se le integraba en una dinámica global.

En muy poco tiempo, Corea se consolida como mucho más que un mercado nacional. En uno de los países más avanzados tecnológicamente, donde los estándares de calidad, confort y seguridad se encuentran entre los más elevados del mundo, Renault encuentra un terreno de aprendizaje tan exigente como estimulante.La fábrica de Busan, inaugurada en 1997, se convierte en la base industrial de esta ambición, mientras que el centro de ingeniería Renault Technology Korea (RTK), creado en 2000, inicia un rápido crecimiento.

Con el paso de los años, esta presencia se ha enriquecido también con una dimensión creativa, con la creación en Seúl de un centro de diseño integrado en la red mundial de Renault. En estrecho contacto con las tendencias locales y asiáticas, contribuye a alimentar la reflexión estilística y funcional de los proyectos del Renault Group.

La década de 2010 marcó un punto de inflexión decisivo. Ante la fuerte competencia local y una coyuntura económica difícil, Renault Samsung Motors emprendió una profunda transformación. El plan de reestructuración puesto en marcha en 2012 restableció la competitividad industrial, reforzó el arraigo local y reactivó las exportaciones. Dos años más tarde, la empresa vuelve a obtener beneficios y se consolida como un actor creíble y respetado en el panorama automovilístico coreano.

Este periodo fundacional conforma el ADN de Renault en Corea: rigor industrial, capacidad de adaptación y cultura del rendimiento colectivo. Una base sólida, indispensable para afrontar el futuro.

Corea, un auténtico centro creativo, tecnológico e industrial

La empresa, que pasó a llamarse Renault Korea en 2024, es hoy un actor del sector automovilístico plenamente integrado, presente en toda la cadena de valor: concepción, diseño, ingeniería, producción y venta. Cerca de 3 000 empleados, repartidos entre Seúl, Busan y el centro RTK, contribuyen cada día a este dinamismo.

La planta de Busan se erige como un centro industrial estratégico para el Grupo en Asia. Capaz de fabricar en una misma línea vehículos de combustión, híbridos y eléctricos, es un claro ejemplo de la flexibilidad industrial que caracteriza a Renault Group. Como auténtico centro multimodelo, la planta ensambla, entre otros, el Arkana, el Grand Koleos y el Polestar 4, en el marco de proyectos industriales llevados a cabo con socios internacionales, al tiempo que se prepara para acoger nuevos proyectos, entre ellos el Renault Filante este año.

Pero la singularidad coreana de Renault no se limita a la producción. A unos cuarenta minutos de Seúl, el centro Renault Technology Korea se ha convertido en un centro de excelencia mundial para los segmentos D y E. Especialista en confort acústico, seguridad, arquitecturas electrónicas, sistemas avanzados de asistencia a la conducción (ADAS) y electrificación, RTK desarrolla vehículos diseñados para satisfacer las expectativas más exigentes de los clientes internacionales.

Este dispositivo se complementa con el Renault Design Center Seoul, que ofrece un análisis detallado de los hábitos de uso, las expectativas estéticas, las tendencias y el ciclo de vida propios del mercado asiático. En constante interacción con los equipos de ingeniería y diseño centrales del Renault Group, contribuye a dar forma a modelos adaptados a una clientela internacional con altas expectativas.

La colaboración con Geely, un ejemplo de excelencia operativa

En un mercado coreano conocido por su exigencia, donde la percepción de calidad, el confort térmico, la conectividad y las tecnologías integradas desempeñan un papel fundamental en la decisión de compra, esta experiencia combinada marca la diferencia. Permite a Renault diseñar vehículos de gama alta que cumplen con los estándares más exigentes del mercado, tanto en Corea como en el extranjero.

Esta estrategia de posicionamiento en la gama alta también se inscribe en una lógica de colaboraciones. La alianza estratégica con Geely marca el inicio de una nueva fase de desarrollo: intercambio de plataformas, aceleración de los programas híbridos y sinergias industriales y tecnológicas. Juntos, ambos grupos aúnan fuerzas para diseñar vehículos competitivos, concebidos desde el principio para los mercados internacionales.

El Renault Filante, símbolo de una nueva etapa internacional

En este contexto, Renault presentó el pasado 13 de enero en Seúl el Renault Filante, un hito importante en la trayectoria internacional de la marca. Diseñado, desarrollado y fabricado en Corea, en colaboración con los equipos centrales, el Filante pone de manifiesto la capacidad del Renault Group para aprovechar sus presencias locales (industriales, tecnológicas y creativas) con el fin de satisfacer las expectativas a nivel mundial.

El Renault Filante se inscribe plenamente en el Renault International Game Plan, una hoja de ruta estratégica destinada a acelerar el crecimiento de la marca fuera de Europa y a reforzar su presencia en mercados clave. Corea ocupa un lugar especial en este contexto: es el decimotercer mercado del Renault Group, pero, sobre todo, un centro de competitividad para los segmentos D y E, un escaparate tecnológico y una base de exportación hacia numerosos países.

En un mercado automovilístico coreano en plena evolución, caracterizado por una transición gradual hacia motorizaciones más electrificadas y por unas expectativas cada vez mayores en materia de tecnología y confort, Renault ha sabido hacerse un hueco. El éxito del Grand Koleos, elogiado habitualmente por su calidad, su nivel de seguridad y su comodidad de conducción y a bordo, confirma la pertinencia de una estrategia centrada en los SUV electrificados y de gama alta.

Con el Filante, Renault da un nuevo paso adelante. El modelo se convierte en el buque insignia de una marca internacional capaz de diseñar a nivel local para triunfar a nivel mundial. Una demostración concreta de la estrategia de la marca: «Born in France, Made in Korea».