Un robot que camina, levanta cargas pesadas y se adapta a su entorno: Calvin es toda una proeza tecnológica. Pero detrás de la máquina hay, ante todo, una historia humana: el encuentro entre dos equipos, uno de Renault Group y otro de la scale-up francesa Wandercraft. Echemos un vistazo entre bastidores a una aventura que comenzó con dos palabras al final de un coloquio.
A tener en cuenta
Con Calvin, Renault Group se sitúa entre los primeros fabricantes de automóviles del mundo en introducir un robot de nueva generación en sus líneas de producción.
Fruto de una alianza estratégica con la empresa francesa Wandercraft, este robot, desarrollado en un tiempo récord, se basa en una doble lógica de complementariedad industrial y soberanía tecnológica.
Su objetivo principal es mejorar las condiciones de trabajo de los operarios al hacerse cargo de las tareas más penosas y que, hasta ahora, resultaban difíciles de automatizar: la manipulación de cargas pesadas, el manejo de piezas cortantes y los movimientos repetitivos.
Móvil y polivalente, también responde a los retos de flexibilidad, robustez y productividad, condiciones imprescindibles para la competitividad a largo plazo de las fábricas y, por tanto, para el mantenimiento del empleo.
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Robot y humanoide: dos palabras
Todo comenzó el 1 de octubre de 2024, durante un coloquio sobre I+D organizado por Cap Digital. Alrededor de la mesa se encontraban start-ups, empresas medianas, grandes empresas, universidades, escuelas superiores, inversores, administraciones públicas… Laurent Duthoit, experto en robótica e inteligencia artificial física de Renault Group, escuchó a Jean-Louis Constanza, cofundador de Wandercraft, anunciar su intención de fabricar robots humanoides. Dos palabras que le llamaron la atención de inmediato.
El 15 de octubre, Laurent Duthoit visitó las oficinas de Wandercraft en París; unas semanas más tarde, una veintena de ingenieros de la scale-up visitaron la fábrica de Douai. La conexión fue mutua.
El Renault Group y Wandercraft: una colaboración 100 % francesa
Todo parecía oponer a ambas empresas. Sin embargo, fue un lenguaje común lo que las unió: tecnología, industria y clientes. Juntas, decidieron gestionar el robot «como un sistema», exactamente igual que en el desarrollo de un coche: Renault Group define las necesidades funcionales y los casos de uso —como, por ejemplo, la manipulación de neumáticos—; Wandercraft les da respuesta desde el punto de vista técnico. El método de desarrollo sigue la misma lógica, paso a paso: se parte de los laboratorios parisinos de Wandercraft, luego se pasa al centro de innovación de Flins, donde se ha recreado el taller de ruedas de Douai, antes de llegar a la fábrica. Reuniones semanales para realizar ajustes muy concretos: subir la cámara, acortar las patas del robot o corregir el software.
Ocho meses después de la primera reunión, Renault Group anuncia la adquisición de una participación en Wandercraft, acompañada de un acuerdo de colaboración. En un momento en el que en otros países se multiplican las alianzas entre robots de nueva generación y fabricantes de automóviles, esta decisión de optar por una colaboración 100 % francesa cobra todo su sentido.
El plan de acción es ambicioso: una decena de robots en funcionamiento a finales de 2026 y, posteriormente, 350 en las fábricas francesas y españolas de aquí a finales de 2027.
«La robótica de nueva generación permitirá enriquecer las tareas que se encomiendan a nuestros operarios en la fábrica, eliminando las más penosas, tanto desde el punto de vista físico como cognitivo. Se trata de un avance al servicio de nuestros equipos, de nuestra actividad industrial y en beneficio de nuestros clientes.»
Medio siglo de robótica en las fábricas de automóviles
Aunque Renault Group lleva más de cincuenta años desarrollando su experiencia en robótica, los 11 000 robots tradicionales de las fábricas tienen sus limitaciones: cada uno está dedicado a una sola tarea. Calvin cambia las reglas del juego: gracias ala IA física, percibe el mundo real, se adapta a él y puede cambiar de misión.
Actualmente en fase de pruebas en Douai, Calvin agarra los neumáticos de dos en dos, lo que supone unos treinta kilos de una sola vez, exactamente el tipo de esfuerzo agotador para un operario. Mientras que la mayoría de los robots del mercado manipulan entre 3 y 10 kilos, Calvin levanta entre 40 y 50.
Para mantener el equilibrio, se apoya en un sinfín de sensores: sistemas inerciales en cada extremidad, sensores de fuerza bajo los pies y una cámara RGBD que le permite «ver» su entorno. Esta percepción ultrarrápida, posible gracias a la inteligencia artificial, era impensable hace tan solo cinco años.
El parque robótico de Renault Group
11 000robots industriales de «6 ejes» (soldadura,seleccióndepiezas, traslado de piezas) en 23 fábricas.
5 000AGV (vehículos guiados automáticamente)y 100AMR (robots móviles autónomos) para la manipulación de mercancías.
Brazo robótico –Encolado deparabrisas –Fábrica de Sandouville (Francia)
Brazo robótico–Soldadura – Fábrica de Novo Mesto (Eslovenia)
Vehículos guiados automáticamente – Planta de Batilly (Francia)
Mañana, tareas más precisas en chapistería y pintura
Calvin se encarga de las tareas más pesadas para que los operarios puedan dedicarse a aquellas áreas en las que la inteligencia humana es insustituible.
Mañana, unas manos más hábiles allanarán el camino para tareas más precisas en la chapistería, la pintura y otros sectores. Hoy en día, siguen existiendo dos retos: la robustez y la integración en un entorno de alto ritmo de producción.
Para Renault Group, el desarrollo de Calvin es una muestra de innovación disruptiva plenamente controlada: abrir un nuevo camino, pero de forma progresiva y perfectamente controlada. Aunque el robot ya es capaz de hacer mucho más que hace cinco años, su puesta a punto requiere tiempo. Y es que la destreza y la rapidez de decisión humanas, basadas en la experiencia y la intuición, siguen siendo insustituibles. Calvin no es un sustituto del ser humano, sino su complemento.
Y cuando haya varios Calvin circulando por los talleres, los equipos recordarán que todo empezó con un encuentro y unas pocas palabras intercambiadas al final de un coloquio.
Destacar en la Industria 4.0 gracias a la IA y la robótica, uno de los objetivos del plan estratégico futuREady
Calvin es un robot de nueva generación desarrollado por Renault Group y la empresa emergente francesa Wandercraft. Móvil y versátil, utiliza la inteligencia artificial física para percibir su entorno y adaptarse a él. Es capaz de realizar diferentes tareas, algo que un robot industrial convencional no puede hacer. Su nombre rinde homenaje a la Dra. Susan Calvin, la «psicóloga de robots» imaginada por Isaac Asimov.